
¿Sabes cómo eran las elecciones en el S.XV? En plena vorágine electoral en Aragón de cara al 8 de febrero, hemos querido echar la vista atrás y recordar cómo votaban los aragoneses hace más de 500 años.
Como referencia tenemos la ciudad de Huesca donde todavía se conservan el arca y las bolas de madera que servían para los procesos electorales de la Edad Media. Además, Huesca realiza cada 1 de noviembre una recreación de este sistema, siendo así una de sus tradiciones más singulares.
Este sistema se denomina como “extracción de los oficios” y servía para elegir a los cargos municipales.
En la Huesca del siglo XV, la llamada “extracción de los oficios” era un sistema de elección de cargos municipales basado en el sorteo, muy ligado a la práctica aragonesa de la insaculación. Su objetivo era, al menos en teoría, evitar disputas abiertas y limitar el favoritismo directo.
Los vecinos que cumplían ciertos requisitos —principalmente pertenecer a familias con prestigio, riqueza y “limpieza” social— eran inscritos en listas y sus nombres se introducían en bolsas o sacos, a menudo en forma de redolines o papeletas.
En una ceremonia pública y solemne, normalmente celebrada en la casa del concejo, se extraían al azar los nombres que ocuparían los distintos oficios municipales, como jurados, consejeros u otros cargos de gobierno urbano.
Aunque el procedimiento tenía un componente aleatorio, no era un sistema plenamente democrático. La selección previa de los nombres garantizaba que el poder permaneciera en manos de un grupo reducido de linajes dominantes, mientras que el sorteo servía para repartir los cargos entre ellos y reducir conflictos internos.
Además, la Corona y sus representantes conservaban capacidad de supervisión e incluso de intervención, lo que reforzaba el control político sobre la ciudad.
Así, la extracción de los oficios combinaba azar, tradición jurídica y equilibrio social, reflejando la forma en que las ciudades aragonesas del siglo XV intentaban mantener estabilidad política sin renunciar al predominio de sus élites.
El caso de Huesca es particular dentro de la Corona de Aragón porque su archivo municipal conserva no solo los “libros de regimiento” con las actas, sino también el arca y los utensilios originales de este sistema que estuvo vigente en la capital altoaragonesa entre 1445 y 1707.
“Huesca contaba con un arca original, con las bolas de madera donde se metían los nombres, los pergaminos, las bolsas, es decir, es un patrimonio muy especial que otras ciudades no tienen”, afirma
José Perié, miembro de la Asociación Genius.
La fidelidad de la recreación de esta tradición que se realiza cada año en Huesca se apoya en un documento clave: un ceremonial de 1620 que explicaba con todo detalle el procedimiento del sorteo.
Los objetos que se usaban para este sistema electoral todavía se conservan, entre ellos, destaca un arca de 1668, los redolinos donde se introducían los nombres de los elegibles y documentos de varias épocas.













