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El Rol Sorprendente de la Genética en la Longevidad Humana
Un nuevo estudio publicado en la revista Science desafía la creencia común sobre los factores que determinan la duración de la vida humana. Contrario a la idea de que el estilo de vida es el principal determinante, la investigación revela que la genética podría ser responsable de hasta el 55% de la variación en la longevidad.
Un Análisis Profundo de Datos Genéticos
El estudio, liderado por Ben Shenhar del Instituto Weizmann de Israel, analizó datos de casi 16,000 pares de gemelos y hermanos de Dinamarca, Suecia y Estados Unidos. Los investigadores separaron las muertes por causas externas, como accidentes o infecciones, de las causas intrínsecas relacionadas con el deterioro biológico natural. Al eliminar el “ruido” de los factores externos, la influencia genética se hizo más evidente.
Los resultados mostraron que la heredabilidad se estabilizó en torno al 55%, coincidiendo con lo observado en estudios con ratones de laboratorio.
Este hallazgo sugiere que la genética juega un papel mucho más importante de lo que se pensaba anteriormente.
La Genética y las Causas de Muerte Específicas
El estudio también examinó el papel genético en diferentes causas de muerte. Se encontró que las muertes por cáncer tienen una heredabilidad del 30%, independientemente de la edad. Las enfermedades cardiovasculares mostraron una heredabilidad del 50% en edades tempranas. Sin embargo, la demencia reveló el mayor peso genético, alcanzando cerca del 70% a los 80 años.
Reacciones de Expertos y Advertencias
Nir Barzilai, experto del Instituto de Investigación en Envejecimiento de la Escuela de Medicina Albert Einstein, elogió el estudio, afirmando que “contribuirá a cambiar el dogma actual”.
Sus propios estudios con centenarios sugieren que la genética podría explicar entre el 80% y el 100% de las posibilidades de alcanzar edades tan avanzadas.
Sin embargo, otros expertos advierten sobre la interpretación de los resultados. Jesús Adrián Álvarez, doctor en Salud Pública, subraya que la heredabilidad es una medida poblacional y no individual. “No significa que tengamos un destino escrito en el ADN. Los genes establecen un marco de posibilidades donde también interactúan el ambiente y el estilo de vida”, explica.
Tim Riffe, demógrafo de la Universidad del País Vasco, añade una perspectiva crítica, señalando que “los mayores avances en longevidad han venido de mejoras en salud pública, educación y condiciones de vida, más que de cambios genéticos”.
El Equilibrio entre Genética y Estilo de Vida
A pesar del mayor peso atribuido a la genética, todavía hay un 50% que depende de factores modificables como la alimentación, el ejercicio físico y evitar el tabaco y el alcohol.
Daniela Bakula y Morten Scheibye-Knudsen, de la Universidad de Copenhague, destacan que estos resultados refuerzan la necesidad de identificar las variantes genéticas asociadas a la longevidad y comprender los procesos biológicos que regulan el envejecimiento.
Manel Esteller, del Instituto de Investigación de Sant Pau, considera que los hallazgos son “un estímulo para desarrollar futuros fármacos antienvejecimiento”. El desafío principal sigue siendo entender cómo los genes, los factores ambientales y los procesos biológicos convergen para determinar por qué algunas personas viven más que otras. La genética juega un papel crucial, pero no es el único factor determinante.













