El laberinto del rescate de animales en Galicia: cuando el 112 no interviene

El laberinto del rescate de animales en Galicia: cuando el 112 no interviene
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El laberinto del rescate de animales en Galicia: cuando el 112 no interviene

El protocolo del 112 en Galicia solo permite la actuación de los servicios de emergencia si existe peligro para las personas, dejando de lado a los animales que se pierden o caen en zonas de difícil acceso. Esta situación ha generado controversia y críticas, tanto entre los ciudadanos como entre los propios trabajadores de emergencias.

El caso de Boro: un rayo de esperanza en medio de la tragedia

Tras el accidente ferroviario de Adamuz, la historia de Boro, un perro mestizo que permaneció perdido durante días, conmovió a la opinión pública. La búsqueda de Boro movilizó a decenas de personas y puso de manifiesto las limitaciones del protocolo del 112 en relación con los animales. Aunque la dueña del can, entre lágrimas, demandaba su rescate, el protocolo impedía la movilización de efectivos.

Trabajadores del 112 también critican el protocolo

Un veterano sindicalista relata cómo, tras la adopción del nuevo modelo de actuación, recibieron la llamada de una mujer cuyo perro había caído por un acantilado. Al comunicarle que no podían ayudarla, una hora después recibieron una notificación de Salvamento Marítimo: habían rescatado a la misma señora, que había caído al agua al intentar salvar a su perro.

El calvario de Pedro Armestre para rescatar a su gato Rayo

El fotógrafo Pedro Armestre vivió una situación similar cuando su gato Rayo desapareció y fue encontrado en la chimenea de una vecina. Tras contactar con la policía local y Protección Civil sin éxito, Armestre llamó al parque de bomberos de Verín, donde encontró empatía, pero le informaron de que necesitaban un aviso del 112. La respuesta del 112 fue negativa: no movilizarían a nadie para sacar a un gato de una chimenea.

Armestre, preocupado por la vida de su gato, intentó argumentar con la Ley de Bienestar Animal, pero no logró convencer al operador del 112. Finalmente, fueron los vecinos quienes, tras varios intentos, lograron rescatar a Rayo después de tres noches en la chimenea.

Ayuntamientos piden cambios en el protocolo

La Consellería de Presidencia defiende el protocolo actual, argumentando que está “consensuado” con la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), la Guardia Civil y los servicios de intervención. Sin embargo, la propia Fegamp ha solicitado la creación de un grupo de trabajo para actualizar el protocolo, especialmente en lo que se refiere a los costes que suponen para los ayuntamientos las intervenciones de los bomberos en las vías de su competencia.

El vicepresidente de la Fegamp considera una “disfunción” de la Ley de Bienestar Animal que la protección de los animales recaiga en los ayuntamientos, que, sobre todo los más pequeños, carecen de medios para afrontarla.

¿Qué ocurre si un animal provoca un accidente?

Un operador del 112 explica que atienden avisos de animales peligrosos en la carretera o agresivos que puedan atacar a una persona, pero diferencia la respuesta según el lugar de la alerta. Además, surge la cuestión de la responsabilidad en caso de que un animal invada una vía y provoque un accidente.

Para muchos, el protocolo actual pone en peligro vidas humanas, ya que las personas intentarán rescatar a sus mascotas por sus propios medios. Como afirma uno de los entrevistados, “si nos limitamos a lo que son las vidas humanas, al final las estás poniendo en peligro porque serán ellas las que intenten rescatar a sus mascotas”.

La necesidad de un protocolo de rescate animal a nivel estatal

Tras el caso de Boro, el Colegio de Veterinarios de Alicante ha reclamado un protocolo de rescate animal único para todo el Estado, argumentando que “no pueden seguir siendo los grandes olvidados en las catástrofes”. Según la presidenta del colegio, es necesario que las administraciones integren la protección animal dentro de los planes de emergencia.