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El Papa León XIV y su pasión por la equitación
El Papa León XIV encuentra en la equitación una de sus grandes pasiones, dedicándole tiempo semanal en su residencia de Castel Gandolfo, a las afueras de Roma.
Orígenes de su afición
Su historia a caballo se remonta a su etapa como misionero en Perú, donde aprendió a montar y utilizaba el caballo para llegar a las zonas más remotas.
Saleroso y Proton: Sus compañeros equinos
Actualmente, el Papa mantiene esta afición con entusiasmo. Cada lunes y martes, monta en las instalaciones ecuestres del Vaticano en Castel Gandolfo.
Allí le espera Saleroso, un caballo valenciano de 10 años con el que ha desarrollado un vínculo especial.
Desde octubre, Saleroso comparte establo con Proton, un caballo árabe de pura raza regalado al Papa por un ciudadano polaco que conocía su amor por la equitación. Varios caballos de Pura Raza Española completan el centro ecuestre vaticano.
Una parte importante de su rutina
Entre paseos, entrenamientos y cuidados diarios, los caballos se han convertido en una parte discreta pero importante del día a día de León XIV, reflejo de una afición arraigada que lo acompaña incluso en el Vaticano.













