La Guerra Civil Española en la Novela del Siglo XXI: Un Mapa Literario en Construcción

La Guerra Civil Española en la Novela del Siglo XXI: Un Mapa Literario en Construcción
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La Guerra Civil Española en la Novela del Siglo XXI: Un Mapa Literario en Construcción

El análisis de la novela dedicada a la Guerra Civil Española en el siglo XXI presenta desafíos significativos. Con alrededor de 1.300 obras publicadas en España desde el año 2000, a un ritmo de 70 por año según la Asociación de la Memoria Social y Democrática, el tema sigue siendo recurrente, aunque algunos cuestionan la calidad literaria de estas producciones.

Canon Novelístico y Propósitos Ideológicos

La Guerra Civil Española ha consolidado autores como Javier Cercas y ha servido de trampolín literario para otros, como Isaac Rosa. David Becerra, en su obra ‘La Guerra Civil como moda literaria’ (2015), propone una reescritura de la historia, buscando reivindicar la voz de los vencidos frente a las políticas de silencio instauradas durante la Transición.

Estas novelas, según Becerra, desafían el pacto de la Transición, optando por la narración del pasado y la conversión de la memoria en materia narrativa.

Visiones Contrapuestas y la Complejidad del Conflicto

Existen interpretaciones opuestas sobre el tema. Abelardo Linares, de la editorial Renacimiento, argumenta que no hubo solo dos bandos, sino muchos más, lo que convierte la Guerra Civil en un tema inacabable.

Linares critica la visión ortopédica de la guerra, abogando por una mayor profundidad y complejidad en su representación literaria.

«Claro que el bando franquista es indefendible, pero ocurre que la República no lo es necesariamente en todos sus aspectos. La visión que tenemos de la Guerra Civil es tan ortopédica… Hay muy poca profundidad. Por eso hablo tanto de (Manuel) Chaves Nogales : porque en sus textos sí se encuentra esa complejidad.

Está todo muy mezclado. En la novela es muy complicado reflejar la realidad, que es pluralidad de ambientes. Lo que se crea son, a menudo, monigotes», afirma Linares.

El Ensayo Histórico como Precursor

Antes de la centralidad de la novela, el ensayo histórico y literario reordenó el relato público del conflicto. La publicación de ‘Las armas y las letras’ de Andrés Trapiello en 1994 abrió un debate sobre el papel de escritores e intelectuales durante la guerra y el franquismo.

Paralelamente, historiadores como Paul Preston, Santos Juliá y Julián Casanova publicaron ensayos que contribuyeron a normalizar la Guerra Civil como objeto de debate público.

Novelas Clave y el Desplazamiento hacia la Represión

En 2001, ‘Soldados de Salamina’ de Javier Cercas situó la Guerra Civil en el centro de la narrativa contemporánea. Ese mismo año se reeditó ‘A sangre y fuego’ de Manuel Chaves Nogales. Durante los primeros años de la década de 2000, la novela comenzó a centrarse en la represión y la posguerra, con obras como ‘La voz dormida’ de Dulce Chacón (2002) y ‘Los girasoles ciegos’ de Alberto Méndez (2004).

En 2004, Isaac Rosa publicó ‘El vano ayer’, centrada en los silencios heredados del franquismo, y en 2007, ‘¡Otra maldita novela sobre la Guerra Civil!’

Consolidación del Tema y Nuevas Perspectivas

A partir de ese momento, la Guerra Civil se consolidó como uno de los ejes de la narrativa española contemporánea. En 2006, ‘Los libros arden mal’ de Manuel Rivas amplió el mapa territorial del conflicto, y en 2007, ‘El corazón helado’ de Almudena Grandes conectó la guerra con la España democrática.

Antonio Muñoz Molina situó su relato en los meses previos al estallido de la guerra en ‘La noche de los tiempos’ (2009), y Cercas regresó al conflicto con ‘El monarca de las sombras’ (2017).

En la década de 2020, con la Ley de Memoria Democrática aprobada, surgieron nuevas novelas como ‘Línea de fuego’ (2020) de Arturo Pérez-Reverte, ‘Castillos de fuego’ (2023) de Ignacio Martínez de Pisón, y ‘La península de las casas vacías’ (2024) de David Uclés. Juan Manuel de Prada, con ‘Mil ojos esconde la noche’ (2024-2025), ofrece una mirada compleja que renuncia a la “ingeniería social” y critica la censura de un bando y la exaltación del otro.

Demanda Social vs. Rutina Cultural

¿Qué parte de la inevitabilidad del tema es demanda social y qué parte es rutina cultural? El desarrollo narrativo de la contienda estuvo acompañado de una discusión crítica y periodística constante.

Desde la historiografía, Santos Juliá insistió en diferenciar memoria y conocimiento histórico. Julián Casanova subrayó la necesidad de mantener el contexto social y político de la violencia, mientras que los trabajos de Paul Preston contextualizaron responsabilidades y víctimas.

Desde la historia literaria, José-Carlos Mainer aportó una perspectiva de larga duración. En el periodismo cultural, Ignacio Echevarría advirtió del riesgo de convertir la Guerra Civil en un marco mítico. El trabajo de Jordi Gracia vinculó este fenómeno con la historia intelectual de la España democrática.

Desde una perspectiva más ideológica, David Becerra cuestionó la tendencia a la despolitización del conflicto.

Un Interés Desquiciado

Según Andrés Trapiello, el interés actual por la Guerra Civil se inició cuando se decidió resarcir únicamente a las víctimas de un bando, negando que no pocas de las víctimas de la Guerra Civil y del franquismo fueron antes victimarios.

Un Fenómeno Irrepetible

A diferencia de otros conflictos europeos, como la ocupación en Francia o el nazismo en Alemania, la Guerra Civil Española presenta características únicas. Según Mercedes Monmany, es mítica en muchos países y se pone como ejemplo, siendo el prolegómeno de la segunda guerra mundial y una herida inmensa que aún no se ha cerrado.

Sin embargo, a diferencia de la Resistencia francesa, según Juan Manuel de Prada, la Guerra Civil no ha funcionado como un discurso de unión, sino de división.