Solo los ignorantes y los racistas se oponen a dar papeles a los inmigrantes

Solo los ignorantes y los racistas se oponen a dar papeles a los inmigrantes
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Solo los ignorantes y los racistas se oponen a dar papeles a los inmigrantes

La regularización de inmigrantes es un tema que genera debate, a menudo marcado por la ignorancia y el racismo. Más allá de la retórica xenófoba, la realidad económica y demográfica de países como España demanda la integración de la población inmigrante.

El fracaso de una solución temporal en EEUU

En los años 60, Estados Unidos experimentó las consecuencias de una política migratoria fallida. Tras la no renovación de un programa que permitía el ingreso de trabajadores mexicanos al sector agrícola, se intentó reemplazarlos con estudiantes de instituto. La idea resultó ser un desastre: los jóvenes no estaban preparados para las duras condiciones laborales que los inmigrantes mexicanos soportaban, incluyendo alojamiento precario, mala alimentación y altas temperaturas. Esta situación evidenció la dependencia de la economía estadounidense de la mano de obra inmigrante dispuesta a aceptar trabajos sacrificados.

La realidad económica y la necesidad de la inmigración

Hoy en día, tanto en Estados Unidos como en Europa, la inmigración es esencial para el funcionamiento de sectores clave como la construcción, la agricultura, los servicios y el cuidado de personas. Negar esta realidad, como hacen algunos partidos de derecha y extrema derecha, es ignorar la contribución fundamental de los inmigrantes a la economía. Regularizar su situación no solo les protege de la explotación, sino que también aumenta su contribución a la sociedad.

Los peligros de la irregularidad

La falta de documentación genera abusos, marginación y resentimiento. Un inmigrante despreciado por la sociedad puede sentirse alienado y desvinculado, lo que dificulta su integración. La regularización, por el contrario, facilita la integración y permite a los inmigrantes contribuir positivamente a la sociedad.

Reacciones políticas ante la regularización en España

El reciente anuncio del gobierno español de poner en marcha un proceso de regularización que podría beneficiar a medio millón de personas ha provocado el rechazo del Partido Popular (PP) y Vox. Si bien la postura de la extrema derecha era previsible, la del PP resulta menos comprensible, especialmente considerando que gobiernos anteriores, tanto de Aznar como de Zapatero, implementaron medidas similares.

El argumento del “efecto llamada” utilizado por el PP no se ha materializado en el pasado. Tras la regularización de Zapatero, el número de llegadas de extranjeros disminuyó. Además, la Comisión Europea ha recordado que la política migratoria es competencia de cada Estado miembro.

Desmintiendo bulos y contradicciones

El PP se ha sumado a bulos difundidos por la ultraderecha, como la acusación de que la regularización busca ganar votos entre los extranjeros. Para votar en elecciones generales es necesario tener la nacionalidad, un proceso que lleva años. Además, han establecido distinciones entre inmigrantes, sugiriendo un trato preferencial para los latinoamericanos debido a la afinidad cultural e idiomática. Sin embargo, al ser este grupo el principal beneficiario de la regularización, el entusiasmo inicial del PP se ha desvanecido.

Más allá de lo económico: la dimensión humana y demográfica

Si bien es importante destacar los beneficios económicos de la regularización, no se debe reducir a los inmigrantes a meras herramientas para obtener beneficios económicos. Vienen a construir un futuro para ellos y sus hijos, contribuyendo a la prosperidad del país. Además, la inmigración ayuda a mitigar el problema del descenso de la natalidad, un riesgo a largo plazo para la sociedad española.

La necesidad de una política migratoria coherente

Incluso en países con gobiernos de derecha, como Italia, se reconoce la necesidad de trabajadores extranjeros. El gobierno de Giorgia Meloni ha anunciado la concesión de 500.000 visados de trabajo a personas de fuera de la UE. La clave está en establecer mecanismos efectivos para una migración legal y ordenada.

Conclusión

Regularizar a los migrantes es un acto de dignidad y una necesidad económica y demográfica. Negarles la oportunidad de integrarse plenamente en la sociedad es un error que solo beneficia a los ignorantes y a los racistas.