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Misa funeral en Córdoba por las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz
La Mezquita-Catedral de Córdoba acogió este sábado una misa funeral en memoria de las 46 víctimas del trágico accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado 18 de enero. Cerca de un millar de personas se congregaron para honrar a los fallecidos y acompañar a sus familiares en este difícil momento.
Un mensaje de consuelo y esperanza
El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, presidió la ceremonia y dirigió un mensaje de consuelo a los familiares, expresando la cercanía y el apoyo espiritual de la Iglesia y de toda la comunidad cordobesa. “Buscar la verdad es también una forma de respeto a quienes han perdido la vida”, afirmó el obispo, marcando el tono de la celebración.
En su homilía, Fernández reflexionó sobre el dolor y el sufrimiento inesperado, recordando que, aunque la felicidad es la meta deseada por todos, la vida puede quebrarse abruptamente, generando un sentimiento de desesperanza. No obstante, señaló que el llanto es una vía hacia el consuelo prometido y que incluso en medio del dolor se puede encontrar “alguna luz, algún rayo de esperanza” sostenido en la fe.
El obispo evocó el momento del accidente, afirmando que “Dios estaba allí, en medio de la noche, dando luz; en medio del dolor, dando alivio; y en medio de la muerte, dando vida eterna”.
También destacó la esperanza que las familias mantuvieron en los primeros instantes tras el siniestro, tanto por encontrar con vida a sus seres queridos como por la recuperación de los heridos y el descanso eterno de los fallecidos.
Reconocimiento a los equipos de rescate y la solidaridad
Fernández expresó su profundo agradecimiento a los bomberos, Protección Civil, Guardia Civil, Policía Nacional y personal sanitario por su “amor y entrega” durante las labores de rescate y atención. Asimismo, reconoció la cercanía de los sacerdotes y la solidaridad mostrada por el pueblo de Adamuz y las localidades cercanas. La labor de las administraciones públicas en la gestión de la emergencia también fue destacada.
La búsqueda de la verdad y la justicia
El obispo recordó que el proceso de duelo continúa y que aún quedan muchas heridas por sanar y sufrimiento que aliviar. En este sentido, insistió en la necesidad de esclarecer lo ocurrido, afirmando que “que se conozca la verdad y que se haga justicia no es solo una demanda legítima, es un imperativo ético ineludible”.
Un adiós colectivo y una promesa de acompañamiento
La ceremonia, que contó con la participación del Coro Polifónico de la Catedral, reunió a numerosas autoridades civiles y autonómicas, así como a miembros de las fuerzas de seguridad y de los equipos de emergencia.
La masiva asistencia reflejó el sentimiento de duelo colectivo y la voluntad de la ciudad de no olvidar a las víctimas.
En su mensaje final, el obispo aseguró que la Iglesia de Córdoba se siente llamada a acompañar a quienes sufren y a sostener la esperanza, encomendando a los fallecidos y recordando que la Eucaristía es un “anticipo del Reino de los Cielos, donde irrumpen la vida plena, la justicia, el amor y la paz”.













