UN BIBLIOBÚS PARA COMBATIR LA DESPOBLACIÓN RURAL EN CASTILLA Y LEÓN

UN BIBLIOBÚS PARA COMBATIR LA DESPOBLACIÓN RURAL EN CASTILLA Y LEÓN
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UN BIBLIOBÚS PARA COMBATIR LA DESPOBLACIÓN RURAL EN CASTILLA Y LEÓN

Tras cuatro décadas al volante de un bibliobús en Valladolid, José Manuel Rodríguez se jubiló en enero, dejando tras de sí una huella imborrable en las comunidades rurales de Castilla y León. Para él, su trabajo ha sido “un auténtico lujo”, una oportunidad de llevar la cultura y el placer de la lectura a aquellos que más lo necesitan.

Un servicio esencial en el medio rural

Cada mañana, Rodríguez y sus compañeros partían de Valladolid para recorrer sus rutas, visitando entre cuatro y cinco pueblos al día. En los últimos años, su labor se concentró en la comarca de Medina del Campo, aunque también cubrieron zonas de Peñafiel y los alrededores de Fuensaldaña. El bibliobús se convertía en un punto de encuentro clave, estacionándose estratégicamente cerca de escuelas y ayuntamientos para facilitar el acceso a los vecinos.

La llegada del bibliobús era especialmente esperada por los niños, quienes lo veían como “una auténtica fiesta”, una oportunidad para elegir sus propias lecturas fuera del aula.

Entre el público adulto, principalmente mujeres mayores, el bibliobús representaba “su medicina para los siguientes 15 días de compañía, de entretenimiento, de bienestar”, según relata Rodríguez.

Más relevante que nunca ante la despoblación

Rodríguez enfatiza que el papel del bibliobús es crucial en las zonas rurales. “Cuando nosotros empezamos, no había ningún servicio bibliotecario en estos pueblos pequeños”, recuerda. Con el tiempo, ha constatado que su labor es aún más necesaria en el contexto actual de despoblación: “a mayor despoblación, menos habitantes, más aislamiento, más necesidad hay de que un servicio como nuestro sea más relevante”.

Si bien la despoblación ha frenado el crecimiento del número de usuarios, el interés por la lectura se mantiene vivo. “El interés es el mismo o más, pero con menos población”, lamenta Rodríguez, señalando el cierre de muchos colegios como un factor importante en esta disminución.

Un espacio de encuentro y diálogo

Cada bibliobús transporta alrededor de 3.500 volúmenes, incluyendo libros, revistas y películas.

El funcionamiento es similar al de cualquier biblioteca: los usuarios, con su carnet de lector, devuelven sus materiales y eligen nuevos títulos para las siguientes dos semanas, con la posibilidad de extender el préstamo hasta un mes y medio. La cercanía en un espacio reducido fomenta la comunicación y el diálogo sobre las lecturas.

El rol del bibliotecario es fundamental. Rodríguez destaca la importancia de guiar y sugerir lecturas, especialmente a los niños, en colaboración con los profesores. Con los adultos, el conocimiento de sus gustos a lo largo de los años permite hacer recomendaciones personalizadas, una de las facetas más gratificantes de su trabajo.