ALMACENES URBANOS: UN NEGOCIO CON ALTA RENTABILIDAD Y POCA DEDICACIÓN

ALMACENES URBANOS: UN NEGOCIO CON ALTA RENTABILIDAD Y POCA DEDICACIÓN
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ALMACENES URBANOS: UN NEGOCIO CON ALTA RENTABILIDAD Y POCA DEDICACIÓN

Los centros de trasteros urbanos se presentan como un modelo de negocio sorprendentemente rentable. Sin necesidad de cocinas, inventario extenso ni gran cantidad de personal, estos espacios de almacenamiento ofrecen un potencial económico significativo. Verónica, una emprendedora, experimentó este éxito al invertir en el sector en 2015. Actualmente, gestiona tres centros con una ocupación del 99%, basándose en una operativa sencilla donde la tecnología y la ubicación estratégica son cruciales.

Autogestión y Tecnología: Claves del Modelo

A diferencia de negocios que requieren una constante atención personal, el modelo implementado por Verónica se enfoca en la autogestión.

La operativa diaria implica atender llamadas, resolver problemas menores, como el olvido de claves de acceso, y gestionar nuevas contrataciones. El proceso de contratación es totalmente online, y las visitas se realizan de forma remota. Verónica explica: “Yo te abro la puerta a distancia con el programa que tenemos…”. Este sistema permite adaptarse al horario del cliente sin necesidad de desplazamientos, optimizando tiempo y recursos.

Un circuito de cámaras de seguridad y un sistema de acceso mediante códigos individuales completan una operativa que no requiere presencia física constante en el centro.

Ubicación Estratégica: Integración en el Entorno Urbano

Otro factor clave del éxito es la ubicación dentro del núcleo urbano. A diferencia de las naves industriales en las afueras, estos trasteros se integran en los barrios, convirtiéndose en una extensión del hogar para los vecinos. “Nuestros clientes son del día a día, del paso, nuestros propios vecinos”, afirma la empresaria. Este enfoque atrae a clientes de larga duración que buscan un espacio para guardar objetos de temporada, equipamiento deportivo o bicicletas, lo que garantiza una baja rotación y una demanda constante.

Inversión y Rentabilidad

La puesta en marcha de un centro de aproximadamente 400 metros cuadrados, con capacidad para 97 trasteros, requirió una inversión inicial de alrededor de 100.000 euros.

Este monto, que puede variar según el estado del local y las regulaciones locales, se recupera en un plazo de cuatro a cinco años. Cada centro factura un promedio de 4.500 euros mensuales, y tras descontar los gastos fijos (principalmente el alquiler, junto con los servicios de luz, internet, alarma y gestoría), el beneficio neto mensual se sitúa en torno a los 2.500 euros. El precio promedio por un trastero de 2 metros cuadrados es de unos 50 euros al mes, incluyendo IVA y seguro básico, lo que genera una rentabilidad del negocio entre un 15% y un 20%.

Desafíos Burocráticos

A pesar de la tranquilidad operativa, el principal obstáculo no son los clientes ni la gestión, sino los trámites administrativos. Según Verónica, el proceso para abrir un nuevo centro puede convertirse en una pesadilla burocrática que se extiende de ocho meses a un año, período durante el cual se debe seguir pagando el alquiler.

La obtención de la licencia de actividad y el permiso de obras, la aprobación del proyecto por parte de los bomberos y los continuos cambios normativos son los principales desafíos.

Perspectivas de Expansión

A pesar de las dificultades, Verónica confía en el potencial del sector y tiene planes de expansión. Su experiencia le ha enseñado a priorizar locales más grandes en el futuro. “Cogería un local un poco más grande.

A lo mejor, al principio, lo dejaría como vacío, para ver si funciona, y si funciona, pues para poder ampliar”. Actualmente, una sola persona gestiona los tres centros, y según Verónica, podría gestionar más. “Hay días que no cojo el teléfono porque nadie me llama”, concluye, destacando la eficiencia de un negocio que combina alta rentabilidad con una dedicación mínima.