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GRAVES GOTERAS EN LA BIBLIOTECA NACIONAL DE ESPAÑA: OBRAS URGENTES TRAS 14 MESES DE DEMORA
La Biblioteca Nacional de España (BNE) se enfrenta a una situación crítica debido a filtraciones que han puesto en riesgo su valioso patrimonio. A pesar de las advertencias sobre el deterioro del edificio y el peligro para “miles de documentos únicos e insustituibles”, las obras de reparación se han demorado, generando preocupación por la conservación de los fondos históricos.
Retrasos y Riesgos
En octubre de 2024, las intensas goteras llevaron al ministro de Cultura, Ernest Urtasun, a anunciar una inversión de ocho millones de euros para “obras sin precedentes”. Sin embargo, la licitación de estas obras tardó 14 meses, un retraso que, según un informe interno de la BNE, supone “un riesgo evidente” para el patrimonio documental.
El informe, fechado en agosto del año pasado, alertaba sobre un “ritmo de ejecución manifiestamente insuficiente” y el peligro que representaban las “condiciones actuales del edificio, especialmente en lo relativo a posibles humedades o filtraciones”. La falta de intervención inmediata en la cubierta aumentaba el riesgo ante la llegada de los meses de mayor lluvia en Madrid.
Intervención Tardía
A pesar de las advertencias, el contrato con Tragsa, la empresa pública encargada de las obras, no se formalizó hasta el 14 de enero.
La BNE ha comenzado a limitar sus servicios debido a los trabajos, y a partir de abril, durante aproximadamente dos meses, no será posible consultar los fondos históricos.
La crisis de las goteras se remonta a noviembre de 2023, cuando fuertes lluvias causaron daños graves en el edificio. Se decretaron obras de emergencia por valor de 1,9 millones de euros, pero no evitaron nuevos episodios de inundaciones, afectando a cientos de ejemplares.
Diagnóstico y Soluciones
El agua llegó hasta depósitos bajo la cubierta, detectándose fallos en la red de saneamiento, sumideros obstruidos y roturas en la lámina impermeabilizante. Urtasun informó sobre un “problema estructural en la gestión de aguas del edificio” y anunció una intervención “sin precedentes en las últimas décadas”.
Más Retrasos Administrativos
Tras el anuncio, se encadenaron retrasos administrativos. Tragsa presentó un informe con la planificación de los trabajos en mayo, pero ya se había superado el plazo habilitado por la declaración de la modificación de la emergencia de marzo.
La empresa pública advirtió sobre el “grave peligro de pérdida del patrimonio bibliográfico e inmobiliario” y la necesidad de actuar con rapidez.
Ejecución Insuficiente
La propia Biblioteca Nacional corroboró que el ritmo de ejecución era “manifiestamente insuficiente” y que las condiciones del edificio ponían “en riesgo miles de documentos únicos e insustituibles”. En agosto de 2025, el Ministerio de Cultura aprobó una novación de la emergencia que permite a Tragsa contratar trabajos por valor de hasta cuatro millones de euros, dentro de un presupuesto total de 8,3 millones, durante un plazo de tres meses.
Obras y Afectaciones
Las obras prevén la sustitución de bajantes, la mejora de las impermeabilizaciones y la renovación de las cubiertas. En la sede de Alcalá de Henares también se sustituirán ventanas en mal estado y se ejecutarán “tareas complementarias cuyo retraso imposibilitaría el uso operativo del edificio”.
Desde el 19 de enero, la BNE ha modificado sus horarios y ha limitado los servicios bibliotecarios presenciales. A partir de abril, durante dos meses, no será posible acceder a los fondos históricos conservados en las salas Cervantes, Goya y Barbieri.
Cierre de Salas y Afectación al Patrimonio
Cerrarán al público tres de las seis salas de consulta, precisamente las que albergan los fondos más valiosos.
La Sala Cervantes custodia alrededor de 85.000 manuscritos, incunables, impresos antiguos y archivos personales. En la Sala Goya se conservan dibujos, grabados, libros ilustrados, carteles, fotografías y mapas antiguos y modernos. En la Sala Barbieri, partituras manuscritas, fondos musicales y musicológicos, grabaciones sonoras y documentos audiovisuales.
La Biblioteca Nacional lamenta “las molestias ocasionadas” y asegura que trabajará para que “la afectación sea la menor posible”, reforzando los servicios virtuales y la atención a distancia.













