GARANTIZANDO LA EXACTITUD: CÓMO SE VERIFICAN LOS RADARES DE TRÁFICO EN ESPAÑA

GARANTIZANDO LA EXACTITUD: CÓMO SE VERIFICAN LOS RADARES DE TRÁFICO EN ESPAÑA
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GARANTIZANDO LA EXACTITUD: CÓMO SE VERIFICAN LOS RADARES DE TRÁFICO EN ESPAÑA

En el ámbito de la seguridad vial, los radares de tráfico son instrumentos clave para la prevención de accidentes. Una pregunta común entre los conductores es cómo se asegura la precisión de estos dispositivos. La respuesta se encuentra en un riguroso protocolo de metrología y certificaciones legales que garantizan el cumplimiento de los más altos estándares de fiabilidad.

Un Proceso Riguroso Desde el Diseño Hasta la Operación

La fiabilidad de los radares no es casualidad, sino el resultado de un conjunto de controles técnicos y legales diseñados para asegurar la validez de cada medición. El proceso comienza con el examen de modelo, donde laboratorios independientes evalúan la resistencia del dispositivo ante interferencias electromagnéticas, variaciones térmicas y posibles manipulaciones del software.

Una vez que el diseño demuestra su robustez, cada unidad se somete a una verificación de puesta en servicio.

Esta calibración se realiza en la ubicación específica del radar para asegurar que factores como la inclinación de la carretera o la presencia de barreras metálicas no afecten la medición de la velocidad.

Verificaciones Periódicas y Autodiagnóstico

La vigilancia de los radares es continua durante su vida útil. La normativa de metrología exige una verificación periódica anual, similar a una inspección técnica de vehículos, pero enfocada en la precisión del sensor. Si un radar no supera esta prueba o su certificado caduca, queda inhabilitado para emitir sanciones.

Además de las revisiones externas, la tecnología actual permite que los radares realicen un autodiagnóstico constante de sus componentes internos. Cualquier desviación en los parámetros de funcionamiento provoca el bloqueo automático del equipo hasta que se realice una inspección técnica presencial.

El Metrólogo: El Guardián de la Precisión

Para que una sanción sea válida, el radar debe haber superado un examen exhaustivo realizado por organismos independientes y acreditados.

Este proceso se divide en tres fases:

  • Examen de Modelo: Pruebas de laboratorio para comprobar la resistencia del diseño a interferencias, condiciones climáticas extremas y la inviolabilidad del software.
  • Verificación de Puesta en Servicio: Calibración in situ para asegurar que la ubicación y el ángulo de visión no afecten la medición.
  • Verificación Periódica Anual: Una “ITV” específica cada año. Sin el certificado de verificación en vigor, las mediciones no tienen validez legal.

Márgenes de Error y Confianza en el Sistema

Para mayor transparencia, la administración aplica márgenes de error estipulados por la ley en beneficio del ciudadano. Esta corrección técnica se resta de la velocidad detectada antes de tramitar cualquier denuncia, actuando como una salvaguarda ante posibles fluctuaciones en la medición.

La fiabilidad de un radar no se basa solo en su apariencia, sino en un historial documental transparente y un sistema tecnológico que garantiza que solo las infracciones verificadas con precisión sean notificadas, fortaleciendo la confianza en las herramientas de control de la seguridad vial.