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EL ROBO DEL SIGLO: CÓMO UN TABLERO DE MONOPOLY FRUSTRÓ EL ASALTO AL TREN DE GLASGOW
El asalto al tren de correos Glasgow-Londres, ocurrido la madrugada del 8 de agosto de 1963, se erige como uno de los robos más audaces y famosos en la historia criminal británica. Lo que hace particularmente interesante este caso es cómo la negligencia de los perpetradores, involucrando un simple juego de mesa, condujo a su captura, un giro que bien podría ser el argumento de una película.
Aquella noche, el tren postal seguía su ruta habitual hasta que se aproximó al puente Bridego, al norte de Londres. El maquinista se encontró con una señal de stop, obligándolo a detener el tren. En ese instante, 15 ladrones abordaron el tren y se apoderaron de 2,6 millones de libras esterlinas.
La planificación del golpe
Bruce Reynolds fue el cerebro detrás del atraco. Inicialmente involucrado en robos menores, Reynolds ambicionaba un golpe de mayor envergadura. Así, comenzó a planificar el asalto que definiría su carrera criminal.
Su objetivo se centró en los trenes postales, que transportaban grandes cantidades de dinero, especialmente durante la noche para evitar el tráfico. El grupo de ladrones estudió meticulosamente el tren que viajaría de Glasgow a Londres en la madrugada del 8 al 9 de agosto, y eligió el puente Bridego como el lugar ideal para el asalto, dada su cercanía a posibles rutas de escape.
Una vez en las vías, manipularon un semáforo para mostrar una luz roja, engañando al maquinista. Aunque no utilizaron armas de fuego, el conductor Jack Mills fue herido en la cabeza durante un forcejeo. Afortunadamente para los ladrones, no había guardias de seguridad ni policía custodiando el botín, lo que les permitió apoderarse de varios sacos llenos de billetes en tan solo 20 minutos.
El error fatal: el Monopoly
Tras el robo, la banda ordenó al personal del tren que retrasara la llamada a la policía por 30 minutos. Esta instrucción fue la primera pista que condujo a su perdición. Los investigadores dedujeron que su escondite debía encontrarse a una distancia similar en coche. Los ladrones se refugiaron en una granja alquilada cercana, donde incluso jugaron al Monopoly con el dinero robado.
Este fue el error que los delató. Un vecino, sospechando de la actividad en la granja, alertó a la policía. Al registrar la propiedad, los investigadores encontraron evidencias del crimen, incluyendo una botella de ketchup y el tablero de Monopoly. Las huellas dactilares encontradas en estos objetos llevaron directamente a los delincuentes, quienes fueron arrestados.













