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EL ENIGMÁTICO MAPA DE PIRI REIS: UN TESORO CARTOGRÁFICO DEL SIGLO XVI
El mapa de Piri Reis, una pieza cartográfica datada en 1513 y resguardada en el Palacio de Topkapi en Estambul, Turquía, continúa fascinando a historiadores y curiosos. Este pergamino, obra del almirante otomano Piri Reis, fusiona el conocimiento geográfico de diversas culturas en un momento crucial de la Edad Moderna.
Un Almirante Cartógrafo
Piri Reis, nacido alrededor de 1465 en Galípoli, vivió en una era donde el poder naval era sinónimo de expansión. Como almirante otomano, participó en importantes campañas marítimas en el Mediterráneo y el Océano Índico, enfrentándose a portugueses y venecianos.
Su obra magna, el “Kitab-i Bahriye” (Libro de la Navegación), es una enciclopedia marítima que describe detalladamente costas, corrientes y puertos, incluso en áreas poco conocidas. Sin embargo, su mapa de 1513, trazado en piel de gacela y coloreado con tintas naturales, es lo que le ha asegurado un lugar en la historia.
Solo se conserva una parte de este mapa, que representa Europa, África occidental y la costa de Sudamérica.
Además, incluye anotaciones en turco otomano que detallan sus fuentes y métodos.
Un Descubrimiento Sorprendente
El mapa permaneció oculto hasta 1929, cuando historiadores turcos lo redescubrieron en el Palacio de Topkapi. Su hallazgo causó asombro inmediato, ya que las costas del Nuevo Mundo estaban representadas con una precisión inusitada para la época.
Piri Reis menciona en las notas del mapa el uso de fuentes europeas, incluyendo mapas portugueses, y un supuesto mapa de Cristóbal Colón. Esta referencia ha alimentado especulaciones sobre un posible documento perdido de Colón, que explicaría las similitudes entre las islas caribeñas del mapa otomano y las descripciones del navegante genovés.
Desde su descubrimiento, el mapa ha sido objeto de diversas interpretaciones. Algunos investigadores identifican la costa oriental de Sudamérica, mientras que otros han sugerido representaciones de la Antártida sin hielo, una teoría que la ciencia ha descartado por falta de evidencia.
Más allá de los mitos, el mapa es un testimonio excepcional de la cartografía del siglo XVI.
Sus ilustraciones de criaturas marinas, barcos y paisajes costeros evocan la tradición medieval, mientras que su precisión en la escala anticipa los métodos del Renacimiento europeo.
Un Puente Entre Culturas
El valor del mapa reside en su simbolismo. Refleja un mundo en transición, donde el conocimiento se compartía entre culturas. Otomanos, portugueses y españoles, a pesar de sus diferencias, participaban en la construcción de un conocimiento global.
El mapa de Piri Reis ilustra cómo el intercambio de información entre el mundo islámico y el europeo fue crucial para el desarrollo de la cartografía moderna. Es un puente entre la tradición islámica, heredera del legado científico de Bagdad y Damasco, y la europea, impulsada por la exploración atlántica.
Hoy en día, el mapa en Estambul sigue siendo una joya estudiada del patrimonio otomano.
Su precisión, belleza artística y el misterio que rodea sus orígenes lo convierten en una ventana al espíritu curioso de la Era de los Descubrimientos.













