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ADIÓS A FERNANDO ESTESO, EL PÍCARO RURAL QUE REFLEJÓ LA LLEGADA DE LA MODERNIDAD A ESPAÑA
El actor y comediante Fernando Esteso ha fallecido a los 80 años, dejando tras de sí una trayectoria que abarcó desde la canción paródica y el destape hasta el cine de bajo presupuesto. Su figura, en paralelo a la de Paco Martínez Soria, representó una particular visión de la España que se abría al mundo durante la dictadura franquista.
Mientras Martínez Soria encarnaba la resistencia a los cambios socioculturales, Esteso, también aragonés, abrazó la modernidad con una alegría contagiosa. Su personaje, aunque con apego al terruño, vio en la nueva España una oportunidad para el hedonismo y el ligue, transformando estas pulsiones en comedia a través de canciones como “El Bellotero Pop” y “La Ramona”.
Esteso, junto a José Sacristán y Alfredo Landa, representó una cierta idea de España, una historia paralela que merece ser revisada para entender mejor la idiosincrasia del país. Su fallecimiento marca el final de una era y nos invita a reflexionar sobre su legado en la comedia nacional.
Virilidad a la española
Desde los seis años, Esteso se subió a los escenarios, impulsado por la profesión de sus padres. Su formación en las variedades le permitió adaptarse a diferentes registros, desde el teatro hasta la televisión, donde perfeccionó su personaje de aragonés y diversificó su talento, protagonizando sketches y realizando imitaciones de figuras como Raphael, Bertín Osborne y Luis Aguilé.
Con Aguilé, colaboró en una recordada interpretación de “Es una lata el trabajar”, consolidando su imagen de “galán fallido”, un hombre bajito y pícaro que contrastaba con el arquetipo del *latin lover*. Películas como *Onofre* (1974) o *Pepito Piscinas* (1978) se inscriben en la escuela del *landismo*. Sin embargo, Esteso pronto encontró su propio camino al liderar el cine de destape junto a Antonio Ozores, Mariano Ozores y Andrés Pajares.
La llegada de la Transición y los vientos liberales encontraron su expresión comercial en las comedias de Mariano Ozores, protagonizadas por Esteso y Pajares. *Los bingueros* (1979) fue el punto de inflexión, estableciendo una exitosa fórmula que combinaba química entre los actores, guiños a la actualidad política y abundancia de chicas con poca ropa. Esta fórmula se repitió en éxitos como *Los energéticos* (1979), *Yo hice a Roque III* (1980), *Los liantes*, *Los chulos* (1981) o *Padre no hay más que dos* (1982).
La clave de estas películas radicaba en situar a la pareja en escenarios variados, sin establecer una dinámica o caracteres fijos. Esteso y Pajares podían ser tanto ingenuos como manipuladores, payasos tontos o listos. Lo importante era verlos juntos, aunque Esteso también tuvo éxito en solitario con trabajos similares. Ambos protagonizaron comedias sobre la legalización del divorcio en España, y el interés de Esteso por la parodia dio lugar a títulos como *Al este del Oeste* (1983) y *¡Qué tía la CIA!* (1985), que reflejaban la asumida inferioridad del españolito frente al cine estadounidense.
Decadencia y resurgir
Las películas de Esteso y Pajares arrasaron en taquilla a pesar del desprecio de la crítica. “La crítica hacía lo suyo y nosotros lo nuestro: hacer reír y llenar los cines”, declaró Esteso años después. Sin embargo, la fórmula mostró signos de agotamiento a finales de los 80, coincidiendo con las inquietudes creativas de Pajares. Mientras Pajares ganaba un Goya por *¡Ay, Carmela!*, Esteso se aferraba al destape con *El amor sí tiene cura* (1991), lo que lo llevó a parecer una figura trasnochada.
Incapaz de adaptarse a la nueva contemporaneidad, Esteso creyó encontrar una oportunidad en un contrato con Telecinco, pero su despido precipitado y su posterior batalla legal lo condenaron al ostracismo. Tras retirarse a Torrevieja, Esteso tuvo un tardío resurgir alrededor de 2011. Grabó un *remix* de *La Ramona* con King África, apareció junto a Pajares en un anuncio de Campofrío y obtuvo pequeños papeles en las películas de Torrente y en especiales de Nochevieja de José Mota.
En sus últimos años, Esteso alternó el cine de bajo presupuesto con propuestas de autor. Protagonizó *Re-emigrantes* (2016) y participó en la serie *Justo antes de Cristo*, además de trabajar con Agustí Villaronga en *Incierta gloria* (2017) y *Loli Tormenta* (2023), y con Alfredo Contreras en proyectos como *Luces*, *Burga* y *Laberinto de sombras* (2024).
Este epílogo estrafalario e inclasificable puede representar una crisis de identidad nacional o, simplemente, el contradictorio testamento de un afable payaso que en cierto momento dejó de intuir de qué quería reírse su país.













