EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO: ¿ASESINATO O MUERTE NATURAL?

EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO: ¿ASESINATO O MUERTE NATURAL?
Imagen de archivo: https://www.abc.es/

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

EL ÚLTIMO CASO DE UNAMUNO: ¿ASESINATO O MUERTE NATURAL?

Noventa años después, la pregunta persiste: ¿Miguel de Unamuno murió por causas naturales o fue asesinado? Luis García Jambrina explora esta interrogante en su novela ‘El último caso de Unamuno’ (Alfaguara), donde el icónico escritor se transforma en detective, al estilo de Sherlock Holmes.

Un misterio en dos tiempos

La novela entrelaza dos historias paralelas. Por un lado, Unamuno investiga el misterioso suicidio de un prestigioso jurista. Por otro, su amigo y abogado Manuel Rivera, junto con la anarquista Teresa Maragall, indagan en la propia muerte del intelectual.

Ambos casos se presentan como crímenes a puerta cerrada que llevarán a Unamuno a descubrir quién podría asesinarle, incluso antes de que ocurra.

Jambrina señala que le interesaba plantear la hipótesis de que, si Unamuno fue asesinado, no se trató de un caso aislado, sino que ocultar asesinatos como si fueran muertes naturales era una práctica común en la época.

Los últimos meses de 1936

La novela sitúa al lector en los últimos meses de 1936, desde el famoso 12 de octubre, cuando Unamuno se enfrentó a Millán-Astray, hasta el 31 de diciembre, día en que apareció muerto en su domicilio tras la visita del falangista Bartolomé Aragón. Como se indica en la novela, «Unamuno no murió en 1936, murió de 1936».

Jambrina confiesa que llevaba 40 años con esta historia en la cabeza, pero su complejidad le impedía abordarla antes. Tras escribir trece novelas, varios libros de relatos y dos ensayos, sintió que era el momento adecuado.

Salamanca en tiempos de guerra

La novela, minuciosamente documentada, describe la Salamanca de finales de 1936, una ciudad donde Franco había establecido su cuartel general y buscaba controlar a la falange. Se recrean escenas hipotéticas, como una reunión entre Franco y Millán Astray después del 12 de octubre, en la que el futuro dictador intenta calmar al fundador de la Legión, quien deseaba sacar a Unamuno de su casa y fusilarlo.

Franco, consciente de la importancia de la imagen internacional, sabía que no era conveniente asesinar públicamente a otro intelectual.

Arresto domiciliario y repudio

Tras su célebre exclamación «venceréis, pero no convenceréis» en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, Unamuno vivió los siguientes meses en arresto domiciliario, apartado del Ayuntamiento, destituido como decano vitalicio de la Universidad y repudiado por sus colegas. Se había dado la orden de disparar a matar si se le veía salir de su casa y subir a un vehículo. Para los militares, Unamuno era una bomba de relojería que podía explotar en cualquier momento.

La búsqueda de la verdad

Jambrina, quien participó en el Festival de Novela Negra BCNegre en Barcelona, forma parte del grupo que busca la exhumación de los restos del filósofo para determinar, mediante análisis forense, si fue envenenado. Con el apoyo de la Universidad de Salamanca y la del País Vasco, se ha conseguido el respaldo de la familia.

El autor considera que es el momento de saber la verdad, aunque los resultados no sean concluyentes.

Desde que comenzó su serie sobre el detective Unamuno, Jambrina ha recibido testimonios sobre aquella última tarde. Algunos mencionan una herida de punción en la nuca de Unamuno, mientras que otros sugieren que Aragón no fue la única visita del filósofo aquel día. Aunque estos testimonios no pueden sustentar una investigación seria, sí sirven de inspiración para la novela.

Un Unamuno desconocido

Aunque parezca que la muerte de Unamuno cierra la serie del filósofo como detective, Jambrina asegura que habrá al menos una tercera novela para documentar la España de principios del siglo XX. El autor busca mostrar el lado menos conocido de Unamuno, como su vida familiar y su sentido del humor, desmitificando la imagen de escritor serio y torturado.