Jerez de la Frontera en Alerta: Vecinos Desplazados y la Amenaza de un Nuevo Temporal

Jerez de la Frontera en Alerta: Vecinos Desplazados y la Amenaza de un Nuevo Temporal
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Jerez de la Frontera en Alerta: Vecinos Desplazados y la Amenaza de un Nuevo Temporal

Jerez de la Frontera se enfrenta a una situación crítica tras los estragos causados por la borrasca Kristin, que provocó el desbordamiento del río Guadalete y el desalojo de 600 personas. Aún con 150 vecinos sin poder regresar a sus hogares, un nuevo temporal amenaza con agravar la ya delicada situación.

Las zonas cercanas al río son las más afectadas, con viviendas, negocios y campos inundados. La espera para los desalojados se ha convertido en una dura prueba. Cáritas Diocesana de Asidonia-Jerez, junto con voluntarios como Paqui Morales, ha brindado apoyo crucial, realojando temporalmente a las familias en hoteles y albergues.

Cáritas: Un Refugio en la Emergencia

Cáritas ha movilizado todos sus recursos para ayudar a los más vulnerables.

Paqui Morales, voluntaria de la organización, ha declarado que han atendido a alrededor de 40 personas en la casa del Santo Ángel del Portal, un espacio que se ha transformado en un refugio de emergencia. La prioridad es clara: “ofrecer un techo y cubrir las necesidades más inmediatas de quienes lo han perdido todo”.

El centro de acogida ofrece camas, duchas, un comedor y áreas comunes para que las familias intenten recuperar cierta normalidad. Pero la ayuda va más allá de lo material. El apoyo emocional es fundamental para las personas que han sufrido esta tragedia.

Apoyo Emocional: Un Pilar Fundamental

El personal técnico y los voluntarios ofrecen escucha activa y palabras de aliento, un acompañamiento crucial para quienes han visto su vida sumergida bajo el lodo.

“Las familias llegan a veces en un estado de nerviosismo, otras veces con mucha tristeza, porque ven cómo lo que han ganado durante toda su vida, pues está bajo el agua”, explica Paqui. Por eso, el apoyo psicológico es esencial para evitar el colapso anímico.

La incertidumbre sobre el estado de sus viviendas y la magnitud de las pérdidas genera una angustia constante para los vecinos afectados. El tiempo parece detenerse cuando se está fuera de casa sin saber cuándo se podrá regresar, ni qué se encontrará al volver.

Historias de Resiliencia

La casa del Santo Ángel ya ha acogido a estas familias en inundaciones anteriores. Este reencuentro en la adversidad permite que “encuentren apoyo entre las mismas familias, ya se conocen, se hablan y encuentran la confianza que necesitan en estos momentos”.

El equipo de Cáritas redobla sus esfuerzos para mantener la esperanza, ofreciendo un sostenimiento anímico que resulta imprescindible.

Una de las historias más impactantes es la de una joven madre, de treinta y tantos años, que vive sola con su bebé recién nacido. Ambos tuvieron que ser evacuados de urgencia, dejando atrás todas sus pertenencias. Las imágenes de la cuna del bebé flotando en el agua y su ropa arruinada reflejan la vulnerabilidad extrema de esta catástrofe.

Voluntarios como Paqui no pueden evitar empatizar con esta joven madre y con los cientos de familias que han tenido que dormir fuera de sus casas, con el corazón en un puño, sin saber qué les espera a su regreso.