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Hubo un tiempo no muy lejano en España donde las fronteras eran muros infranqueables y el mundo exterior, un territorio desconocido. La directora de cine Azucena Rodríguez recuerda: “Yo no he tenido pasaporte hasta la democracia, con lo cual no podía salir”.
Durante el régimen franquista, viajar era un privilegio reservado a unos pocos, y las oportunidades eran escasas. La escritora Ana Santos comparte: “Yo la primera vez que me subí en avión fue en el viaje de novios”.
La apertura al mundo y al turismo
En los años 60 y 70, algunos españoles que viajaban a ciudades como Londres o París quedaban asombrados al ver gestos tan simples como parejas besándose en la calle, algo impensable en España en aquel entonces.
Fue también en esos años cuando España comenzó a abrirse al turismo, impulsada por necesidades económicas. Las playas se llenaron de turistas, y la imagen de las extranjeras en bikini se convirtió en un símbolo de la época.
Un aire de libertad y el camino a la Unión Europea
Este flujo de visitantes trajo consigo un aire de libertad que gradualmente permeó en la sociedad española. El país comenzó a trabajar arduamente para lograr su ingreso en la Unión Europea, un objetivo que alcanzaría años más tarde. Carmen Ortiz resume este proceso: “Lo que queríamos era evolucionar”.
Ortiz destaca que este cambio trascendental de los años 80 solo fue posible gracias a la negociación y el acuerdo entre las fuerzas políticas de izquierda, derecha y centro: “Todos tuvimos que ceder”.













