La Fontana de Trevi cobra entrada: ¿Turismo sostenible o mercantilización?

La Fontana de Trevi cobra entrada: ¿Turismo sostenible o mercantilización?
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La Fontana de Trevi cobra entrada: ¿Turismo sostenible o mercantilización?

La emblemática Fontana de Trevi, uno de los monumentos más visitados de Roma después del Coliseo, ha comenzado a cobrar entrada a partir de este lunes. La medida, que implica un costo de dos euros para acceder a las inmediaciones de la fuente, busca mitigar la masificación turística en la ciudad eterna. Esta iniciativa se suma a otras implementadas por el Ayuntamiento liderado por Roberto Gualtieri para controlar el flujo de visitantes.

Reacciones encontradas entre los turistas

La implementación de la tarifa ha generado diversas reacciones. Algunos turistas, informados de antemano, se mostraron dispuestos a pagar, mientras que otros expresaron su sorpresa e incluso su descontento. Una turista española comentó que, en realidad, la fuente se aprecia mejor desde la distancia. Sin embargo, una joven turista turca manifestó su desacuerdo, argumentando que “ya pagamos lanzando la moneda al agua”.

Funcionamiento del nuevo sistema

Desde este lunes, personal del Ayuntamiento se encarga de cobrar la entrada en un puesto de billetes cercano a la fuente. Los visitantes, tras adquirir su ticket, acceden a la zona delimitada para lanzar la tradicional moneda, tomar fotografías y admirar el monumento. Algunos turistas, como un francés llamado Simon, consideran comprensible la medida debido a la gran afluencia de público. Otro visitante inglés, Phillip, opina que la iniciativa es positiva para mantener limpio el recinto y preservar el monumento.

El horario de cobro de la entrada es de 9:00 a 22:00 la mayoría de los días, y de 11:30 a 22:00 los lunes y viernes. El acceso sigue siendo gratuito para los residentes de Roma, menores de seis años, guías turísticos y personas con discapacidad.

Debate sobre el turismo de pago

La medida ha reavivado el debate sobre el cobro por el acceso a espacios públicos en ciudades turísticas. Algunos residentes romanos la consideran una medida cosmética sin efectos reales para frenar las aglomeraciones. Críticos como Bryan Jansing, escritor especializado en Roma, se oponen a la idea de pagar por acceder a un espacio público. Luca, un guía turístico romano, considera que el Ayuntamiento está utilizando la lucha contra el turismo de masas como una forma de obtener ganancias de una plaza pública.

Justificación del Ayuntamiento

Por su parte, el Ayuntamiento defiende la medida argumentando que generará unos 6,5 millones de euros en ingresos. Además, se espera que el control del flujo de personas mejore la calidad de vida de los residentes y trabajadores de la zona, quienes a menudo se ven afectados por las multitudes.

Massimiliano Smeriglio, concejal de Cultura de Roma, destaca que los ingresos obtenidos se destinarán al mantenimiento y protección de la fuente, recientemente restaurada. Alessandro Onorato, concejal de Turismo, califica la medida como una “sana revolución” y asegura que los fondos recaudados también se utilizarán para crear puestos de trabajo y permitir que los residentes de Roma visiten gratuitamente los museos de la ciudad.

Medidas adicionales para gestionar el turismo

Paralelamente a la implementación de la tarifa, las autoridades romanas están ultimando los preparativos para instalar vallas que protejan el acceso al perímetro inferior de la fuente y regulen las colas. El Ayuntamiento asegura que estas estructuras se diseñarán para minimizar el impacto visual y respetar el valor histórico-artístico del monumento.

Roma se une a otras ciudades turísticas

Roma se une así a otras ciudades italianas y europeas que han implementado medidas para gestionar el turismo. Venecia ya cobra una tasa a los visitantes que no pernoctan en la ciudad, mientras que Verona cobra por acceder al balcón de Julieta y Florencia ha prohibido nuevos alquileres turísticos de corta duración en su centro histórico.