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Crisis en la Educación Española: ¿Permisividad y Falta de Esfuerzo?
El sistema educativo español se enfrenta a una situación crítica, descrita por algunos docentes como una “casa de locos”. Los datos y los resultados académicos confirman esta percepción, señalando que algo no está funcionando correctamente. Cada vez más voces apuntan a la educación permisiva y a la disminución de la cultura del esfuerzo como el origen del problema.
La Pérdida del Valor del Esfuerzo
Según Àngel Guirado, presidente de la Delegación de Girona del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya y experto en educación, uno de los pilares que se ha desmoronado es el valor del trabajo y la constancia. Se ha extendido la idea de que el esfuerzo es algo “caduca, pasada de moda”, bajo la promesa de una vida más fácil y sin límites.
Sin embargo, el conocimiento y las habilidades requieren de disciplina para ser aplicadas en la vida real. La educación debe ser “debidamente pensada, planificada”, implicando tiempo y trabajo continuo.
Esta nueva filosofía educativa, que entiende el aprendizaje como un juego, puede ser positiva si despierta el interés del alumno, pero no puede ser la base de todo el sistema. Se están dejando de lado herramientas fundamentales como la memoria, la concentración y la disciplina personal. El esfuerzo no es solo un concepto académico, sino una preparación para la vida.
Consecuencias de la Permisividad: Frustración y Falta de Herramientas
La permisividad está generando una generación de jóvenes con dificultades para gestionar sus emociones, especialmente la frustración.
Al no encontrar límites en casa ni en la escuela, se enfrentan a una realidad que no pueden controlar. Se están creando jóvenes que no pueden afrontar las dificultades, creciendo con expectativas poco realistas. La frustración es la consecuencia de tener falsas expectativas frente a la realidad, y esta distancia es difícil de gestionar.
Esta frustración proviene de la imposibilidad de alcanzar objetivos para los que no se tienen las habilidades necesarias. El resultado son personas “no resolutivas”, que carecen de las herramientas para integrarse en una sociedad compleja.
Según Guirado, esta problemática social ha propiciado currículos escolares “no fundamentados en el esfuerzo, en la disciplina y en el trabajo continuado”, generando un círculo vicioso.
La Inestabilidad del Sistema y el Agotamiento del Profesorado
El problema no es solo un cambio de filosofía, sino la propia estructura del sistema. Se denuncia la falta de un pacto social por la educación que dé estabilidad y coherencia al modelo. Cada gobierno intenta dejar su propia impronta, sometiendo al sistema a cambios constantes. Esta inestabilidad se suma a la desorientación sobre qué es importante que adquieran los alumnos, más allá de los contenidos académicos, como las “habilidades de relación” o la capacidad para “solventar problemas cotidianos, no teóricos, prácticos”.
El profesorado sufre un agotamiento alarmante.
Se enfrentan a una “carga administrativa importante”, a la “falta de actitud” de una parte del alumnado y a la difícil tarea de mantener la “convivencia en el aula”. Los profesores no tienen “la formación adecuada” ni “los recursos adecuados” para gestionar la diversidad y las necesidades de salud mental del alumnado. Además, la falta de colaboración de los padres crea un clima difícil de gestionar, impidiendo ofrecer una educación de calidad, entendida como un clima de colaboración entre docentes, familias y alumnos.













