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Huesca y Zaragoza se unen para exigir un tren de cercanías
Los ayuntamientos de Huesca y Zaragoza han aunado fuerzas para reclamar un servicio de tren de cercanías con frecuencias adecuadas entre ambas capitales aragonesas. La primera reunión de la comisión conjunta, que también incluye a asociaciones sociales y empresariales, tuvo lugar recientemente.
Un frente común ante la negativa del Ministerio
El objetivo principal de esta iniciativa es crear un frente común para lograr una conexión de transporte considerada “lícita y necesaria”, revirtiendo la negativa del Ministerio de Transportes, liderado por Óscar Puente. La reunión inicial sirvió para presentar el primer proyecto encargado por el Ayuntamiento de Huesca, que establece las bases técnicas de la demanda.
Esta acción surge como respuesta a las declaraciones del ministro Puente, quien descartó aumentar las frecuencias alegando que los informes técnicos no lo justificaban. La alcaldesa de Huesca, Lorena Orduna, denuncia que nunca recibieron dicha documentación, a pesar de sus solicitudes.
Ante la falta de transparencia, el ayuntamiento oscense encargó un informe propio a una empresa especializada para obtener datos objetivos sobre el flujo de viajeros y vehículos entre las dos ciudades.
Datos que avalan la necesidad del servicio
Las conclusiones preliminares del informe externo revelan que entre 21.000 y 42.000 vehículos realizan diariamente el trayecto entre Huesca y Zaragoza. Estas cifras, según fuentes municipales, justifican la necesidad de una alternativa de transporte público eficiente. El flujo incluye residentes de ambas ciudades y ciudadanos de toda la provincia que se desplazan por motivos laborales, de estudio, sanitarios o turísticos, consolidando el eje Huesca-Zaragoza como un importante corredor económico y social.
Colaboración institucional para dar visibilidad a la demanda
La unión del Ayuntamiento de Zaragoza a esta reivindicación refuerza la postura institucional. La comisión se muestra convencida de que los datos respaldan sus pretensiones y están decididos a trabajar juntos hasta lograr su objetivo: “que las dos capitales aragonesas tengan esta frecuencia tan lícita y tan necesaria”.
La colaboración entre las dos ciudades más importantes de Aragón se considera fundamental para dar visibilidad y fuerza a una demanda histórica que busca vertebrar el territorio.
Contradicciones en las políticas gubernamentales
Desde el consistorio oscense, la alcaldesa señala una contradicción en las políticas del Gobierno central. Mientras las normativas europeas y el propio Ministerio impulsan la creación de Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) en ciudades de más de 50.000 habitantes, se niega una alternativa de movilidad sostenible y eficiente. Esta situación es considerada “tremendamente ilógica”, ya que se restringe el tráfico contaminante en los núcleos urbanos, pero se impide a miles de vehículos acceder a una red ferroviaria pública.
La alcaldesa defiende que un buen servicio de cercanías es la herramienta más eficaz para reducir el tráfico por carretera, disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero y avanzar en los objetivos de sostenibilidad. El tren, como servicio público, debería ser prioritario.
Este argumento se convierte en un pilar central de la demanda, enmarcando el proyecto como una necesidad ambiental y social alineada con la lucha contra el cambio climático y la mejora de la calidad del aire.
Agravio comparativo con otros territorios
Existe un sentimiento de agravio comparativo con otros territorios. Lorena Orduna argumenta que se está tratando a Aragón como una “comunidad autónoma inferior” y que una reclamación similar en otras regiones recibiría una respuesta diferente. Esta percepción alimenta la determinación de exigir lo que consideran justo para Aragón y sus ciudadanos, rechazando cualquier decisión que suponga un perjuicio territorial.
Un camino largo pero firme
La comisión, integrada por los dos ayuntamientos y la sociedad civil, inicia un camino de trabajo conjunto que prevén largo pero firme. El primer paso ha sido presentar un diagnóstico y datos que avalan la viabilidad y necesidad del proyecto.
Ahora, con un frente unido, esperan aumentar la presión sobre el Ministerio y demostrar que el tren de cercanías Huesca-Zaragoza es esencial para el desarrollo económico, la cohesión social y la sostenibilidad ambiental de Aragón. El mal estado de la red ferroviaria actual, con retrasos y problemas de mantenimiento, es otro argumento para exigir una actuación urgente.













