El drama de la “inquiokupación”: Elena pierde su casa y su salud por inquilinos morosos

El drama de la "inquiokupación": Elena pierde su casa y su salud por inquilinos morosos
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El drama de la “inquiokupación”: Elena pierde su casa y su salud por inquilinos morosos

Mientras algunos partidos políticos minimizan la okupación, considerándola un bulo, la realidad es que miles de personas sufren las consecuencias de este problema. El caso de Elena, víctima de la “inquiokupación” en Madrid, es un claro ejemplo del calvario que puede suponer esta situación.

El aumento de la okupación en España

Las cifras no mienten. Desde 2023, la okupación ha aumentado un 7,4%. En 2024, se contabilizaron cerca de 16.500 viviendas okupadas, frente a las 15.000 del año anterior.

Dentro de este fenómeno, la “inquiokupación” – cuando los inquilinos dejan de pagar el alquiler – se ha convertido en una preocupación creciente.

“Vivir así es una tortura diaria”

Elena, propietaria de una vivienda en Collado Villalba, Madrid, describe su situación con esta contundente frase. Tras alquilar su casa, sus inquilinos dejaron de pagar a los tres meses, dejándola atrapada en un laberinto legal y emocional.

La historia comenzó con normalidad. La pareja de inquilinos, con supuestos buenos contratos de trabajo, parecían ideales. Sin embargo, pronto empezaron los problemas con los pagos.

Primero pequeñas cantidades, luego el impago total.

“Entraron el 1 de febrero y ya en abril empiezan a decirme que si faltan 200 €, luego en junio que si falta no sé cuánto. Empiezan a ser como pagos intermitentes”, relata Elena, quien inicialmente intentó ser comprensiva con la situación de sus inquilinos.

A pesar de la deuda acumulada, Elena mantenía la esperanza de que los inquilinos se pusieran al día. Sin embargo, la situación se enquistó, haciéndola imposible de resolver amistosamente. “Cuando debían 2,300 €, dije, ‘bueno, vamos a esperar a ver si se regular.’ Yo siempre tuve esperanzas en que ellos iban a pagar, pero no.

Se han enquistado ahí y no hay manera de sacarlo”, explica.

Un proceso legal frustrante

Ante la imposibilidad de desalojar a los inquilinos, Elena se vio obligada a interponer una demanda. Sin embargo, el proceso legal no ha dado resultados. Mientras tanto, ella sigue pagando la hipoteca, las reformas y los gastos de la vivienda, viéndose obligada a vivir de prestado en una pequeña habitación de 6 m² que le ha cedido una amiga.

La situación se ha complicado aún más por la imposibilidad de vivir con su hijo de 13 años. A pesar de haber interpuesto tres demandas, Elena no ha encontrado una solución a su problema.

El impacto en la salud

Además del problema económico, Elena sufre un grave desgaste psicológico y físico.

“Un desgaste psicológico y físico, porque yo tengo la alteración ya del sueño que me han mandado incluso al psiquiatra. Tomo antidepresivos, tomo ansiolíticos y aún así yo mi cabeza por la noche empieza bum bum bum bum bum bum”, confiesa.

La “inquiokupación” no solo ha dejado a Elena sin su casa, sino que también está afectando gravemente a su salud.