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UN MES DESPUÉS DE LA CAPTURA DE MADURO: ENTRE LA ESPERANZA Y LA INCERTIDUMBRE EN VENEZUELA
Un mes ha transcurrido desde la operación estadounidense que culminó con la captura de Nicolás Maduro, dejando a Venezuela inmersa en un debate entre la esperanza generada por pequeños gestos de apertura y la incertidumbre sobre su futuro.
La Operación y sus Consecuencias Inmediatas
El 3 de enero, una operación conjunta de la fuerza Delta y la CIA resultó en la detención de Maduro y su esposa, así como en la muerte de 80 personas. Tras el operativo, el entonces presidente estadounidense, Donald Trump, reveló su interés principal: la participación de empresas estadounidenses en la reconstrucción de la industria petrolera venezolana en beneficio de Estados Unidos. Para ello, contó con la colaboración de Delcy Rodríguez, la nueva presidenta encargada, quien facilitó las transacciones para que EE.
UU. se beneficie del crudo venezolano.
Apertura Gradual y Liberación de Presos Políticos
Durante este período, el nuevo gobierno ha iniciado una lenta pero progresiva liberación de presos políticos, incluyendo al politólogo Nicht Merevans. Además, se ha anunciado una futura ley de amnistía que podría liberar a cerca de 700 personas, ofreciendo una oportunidad para “hacer política como corresponde”, según Diosdado Cabello, figura clave del chavismo. También se plantea el cierre de El Helicoide, un símbolo de la represión chavista.
El Helicoide: Un Testimonio de Horror
Vilca Fernández, un expreso político, estuvo encarcelado dos años y medio en El Helicoide.
Detenido en 2016 por sus críticas al gobierno de Maduro, su testimonio describe las brutales condiciones del centro de detención. “Bienvenido al infierno, eso es el reflejo de la maldad”, le dijeron al llegar. Para él, El Helicoide era “un depósito de seres humanos que piensan distinto”, donde aprendió a “sobrevivir un día a la vez”.
Fernández describió las torturas sufridas: “Corriente en los testículos, una bolsa llena de excremento en el cuello que te asfixia, que te desnuden, que te caen a palo, que te encierren en un cuarto oscuro, sin aire, sin luz, sin agua, sin nada, por días”. Sin embargo, señaló que El Helicoide no es el único centro de tortura en Venezuela, mencionando Ramo Verde, el Rodeo 1 y la Fénix, entre otros.
La Dictadura Persiste y la Esperanza de un Cambio Real
A pesar de los avances, Vilca Fernández advierte que, aunque Maduro está tras las rejas, “no ha caído la dictadura”.
Señala que Delcy Rodríguez “es parte de ese conglomerado criminal” y que ella “dirigía directamente la policía política del SEVIN”. También denuncia que los presos “excarcelados” no son completamente libres, ya que salen “con medidas preventivas” que los obligan a presentarse en los tribunales. A pesar de todo, mantiene la esperanza y cree posible un cambio real en Venezuela.
Fernández considera crucial la presión internacional para que se abran “las puertas de los calabozos” y se “reinstitucionalice el país”. En su opinión, no deben celebrarse elecciones presidenciales, ya que el “presidente electo por los venezolanos es Edmundo González”.
Sí ve necesario un proceso electoral “de ahí hacia abajo” para tener “nuevas instituciones que puedan realmente hablar de justicia”. Asegura no guardar “odio ni resentimiento”, pero sí “muchísimas ganas de que haya justicia”.
En resumen, el sentir general del país es una pugna entre “dos narrativas”: la que vende un cambio y la que “trata de vivir de la nostalgia” de un proyecto que ha dividido al país. Mientras tanto, los venezolanos siguen esperando ver la luz al final de un túnel que, por ahora, parece demasiado largo.













