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Adiós a Carlos Hernández, periodista incansable y corresponsal de paz
El periodista y escritor Carlos Hernández falleció a los 56 años, dejando un legado de honestidad, compromiso y pasión por la vida. Dos años atrás, previendo un desenlace fatal tras ser diagnosticado con cáncer, entregó a un colega una carpeta con cartas e instrucciones póstumas, incluyendo un mensaje para sus lectores.
Una vida exprimida al máximo: Carlos aprovechó cada instante, incluso durante su enfermedad. Regresó recientemente de un viaje por Tanzania junto a su compañera Conchi, su amor desde la juventud.
En sus instrucciones póstumas, Hernández solicitó que se recordaran los momentos difíciles vividos juntos en Bagdad durante la invasión de Irak en 2003, donde fueron testigos de horrores y de la muerte de su compañero José Couso.
Irak y el caso Couso
Carlos Hernández desempeñó un papel clave entre los periodistas españoles en Bagdad, manteniendo al grupo unido a pesar de las presiones para abandonar el país. Tras la muerte de Couso, Hernández declaró ante la Audiencia Nacional, denunciando la falta de explicaciones del gobierno español ante el asesinato de un ciudadano.
Tras su regreso de Irak, fue despedido de Antena 3, dando inicio a una nueva etapa como periodista en La Clave y elDiario.es, así como asesor político y empresarial.
En 2011, apoyó la investigación del asesinato de Couso, denunciando su cierre tras la derogación de la Ley de Justicia Universal. Siempre fue fiel a sus principios, sin importar las consecuencias.
Compromiso con la memoria histórica
Hernández también se destacó por su compromiso con la memoria histórica, investigando la represión franquista y el nazismo en libros como “Los últimos españoles de Mauthausen”, “Los campos de concentración de Franco” y “Deportado 4443”.
Su trabajo ayudó a muchas personas a descubrir la existencia de campos franquistas en sus localidades. Junto a Conchi, colaboró en la exhumación de una fosa común en Villadangos del Páramo (León), acompañando a las familias y denunciando los obstáculos que impedían la exhumación.
Los zarpazos de las guerras le permitieron aprender pronto que todo lo que tenemos es un tiempo finito y, en el mejor de los casos, amistad, amor y comunidad para intentar mejorar el mundo.
Vivir con honestidad
Carlos Hernández fue testigo de importantes acontecimientos de las últimas décadas. Incluso antes de su fallecimiento, se aventuró a imaginar el futuro con una novela de ficción, en la que una periodista del año 2149 enviaba un mensaje de advertencia sobre el futuro a su yo del pasado.
Tras años dedicado al periodismo, optó por una vida sin ataduras laborales, priorizando sus pasiones: viajar, escribir y estar con Conchi. Siempre fue periodista, incluso desde la distancia, enviando crónicas a elDiario.es sobre memoria histórica, justicia universal y los bulos de la extrema derecha.
En sus instrucciones de la carpeta Drive pide que termine este texto con una historia que le gustaba escuchar: la del brindis en Bagdad por poder ser corresponsales de paz.
Su último artículo, publicado en septiembre, abordaba la impunidad israelí en Palestina. Su penúltima publicación, escrita en colaboración, fue una despedida a Maribel Permuy, madre de José Couso.
Carlos Hernández deja una huella imborrable en su familia, amigos, compañeros de trabajo y lectores. En sus instrucciones póstumas, solicitó que se recordara una anécdota de una noche en Bagdad, donde, junto a otros periodistas, brindó por “poder ser corresponsales de paz”. Un anhelo que persiguió hasta el final.













