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Tonelería sin fronteras: Aprendizaje en La Rioja para estudiantes franceses
En el mundo de la tonelería, donde se crean las barricas esenciales para el vino y otras bebidas espirituosas, existe una notable diferencia formativa entre Francia y España. Mientras que Francia cuenta con tres escuelas especializadas que gradúan entre 60 y 80 toneleros anualmente, España carece de una formación específica en este oficio.
Un legado familiar en Cenicero
Fernando Gangutia, heredero de Tonelería Gangutia, una empresa con más de 150 años de historia en Cenicero, La Rioja, aprendió el oficio observando a su padre y a su tío. A pesar de estudiar una carrera universitaria alejada de la tonelería, decidió regresar al negocio familiar y ahora se encarga de formar a sus propios empleados, dada la falta de formación reglada en España.
Teresa Pérez, gerente de la tonelería, destaca que la formación es principalmente interna: “cuidar al trabajador, formarlo de forma interna para que aprendan y sean versátiles en cada puesto de trabajo”. La movilidad de trabajadores entre tonelerías es la principal fuente de conocimiento externo, aunque reconoce que la falta de formación específica es una desventaja.
Intercambio cultural y profesional con Francia
Recientemente, Tonelería Gangutia recibió a doce estudiantes y dos profesores de la región de Cognac, Francia, a través del programa Erasmus. Esta experiencia de dos semanas permitió a los estudiantes integrarse en la plantilla y aprender las particularidades del trabajo en España.
Fabien Dimand, profesor acompañante, subraya el valor de este intercambio: “Ofrece a los jóvenes la oportunidad de aprender oficios en otros países, así como otras culturas y formas de trabajar”. Los estudiantes rotaron diariamente por las diferentes áreas de la tonelería, desde la preparación de la madera hasta el tostado y el armado de barricas.
Diferencias en la calidad y el enfoque
Los estudiantes franceses observaron diferencias significativas en la calidad y el enfoque de la tonelería en España. Según el profesor Dimand, en Francia se ha “acostumbrado a nuestros clientes a un productor de extremo lujo… y estamos haciendo un producto demasiado caro”. Plantea la reflexión sobre si se está “desperdiciando demasiado” en la búsqueda de la perfección.
Los estudiantes, atraídos por la madera y la preservación de la artesanía, valoran la recompensa personal de fabricar una barrica. Aglan Monteiro, con tres años de experiencia, busca “perfeccionar y aprender las cosas nuevas, ya sea técnicamente o culturalmente”.
La necesidad de formación en España
La falta de estudios específicos dificulta la labor de las empresas, que deben formar a su personal desde cero. La gerente de Tonelería Gangutia aboga por incorporar la tonelería a la formación, ya sea a través de cursos específicos o como una rama de la FP de Carpintería.
La existencia de estudios reglados podría despertar vocaciones, como ocurre con los estudiantes franceses. Mallers Ganvain destaca que trabajar en una tonelería de La Rioja “ha sido una experiencia verdaderamente enriquecedora”. Mientras tanto, Fernando Gangutia continúa transmitiendo su pasión por el oficio a su equipo, manteniendo vivo el legado familiar.













