Drama habitacional en la Marina Alta: Cecilia y su nieto, al borde del desahucio

Drama habitacional en la Marina Alta: Cecilia y su nieto, al borde del desahucio
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Drama habitacional en la Marina Alta: Cecilia y su nieto, al borde del desahucio

La dificultad para acceder a una vivienda digna en la comarca de la Marina Alta ha alcanzado niveles críticos. Cecilia, una trabajadora del hospital con contrato indefinido, enfrenta una situación desesperada: encontrar un alquiler asequible para ella y su nieto, un niño con TDAH bajo su tutela.

El plazo se agota, ya que el 16 de febrero debe abandonar su actual hogar debido a la venta de la propiedad, lo que la coloca al borde del desahucio.

Precios exorbitantes y discriminación

La búsqueda de Cecilia se ha topado con dos grandes obstáculos: los precios desorbitados del mercado inmobiliario y la discriminación por tener un menor a su cargo. “Estoy dispuesta a pagar hasta 900 euros, pero no encuentro nada”, se lamenta.

La principal barrera, sin embargo, es la negativa de los propietarios a alquilarle debido a su situación familiar: “El hecho de tener un niño es un problema. Casi nadie quiere alquilar a familias con niños”, denuncia con frustración.

La angustia de Cecilia aumenta con cada día que pasa.

“Me veo en la calle con mi nieto”, repite con desesperación. Su lucha, asegura, es por el bienestar del pequeño: “Lo hago por mi nieto, por encima de todo”.

Considera injusto que se les catalogue como “familia vulnerable” cuando ella tiene un empleo estable y solo busca un hogar donde vivir dignamente.

La respuesta institucional: una larga espera sin resultados

La vía institucional tampoco ha ofrecido una solución a la problemática de Cecilia. Lleva tres años en la lista de espera de Servicios Sociales para acceder a un alquiler de emergencia social, pero la respuesta siempre es la misma: no hay viviendas disponibles.

“En su momento hablé con el alcalde, quien me informó de que no había viviendas libres y que las que tiene el Ayuntamiento están ocupadas”, relata.

La discriminación por tener un hijo es una constante que Cecilia no logra comprender: “No quieren alquilar nada a familias con niños”, concluye con impotencia.