NICOLA COSTANTINO: ARTE, ALIMENTACIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA EXPERIENCIA

NICOLA COSTANTINO: ARTE, ALIMENTACIÓN Y LA BÚSQUEDA DE LA EXPERIENCIA
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La artista argentina Nicola Costantino, reconocida por su obra presente en el MoMA y su participación en bienales internacionales, ha roto con las convenciones del mundo del arte tradicional. En lugar de limitarse a las galerías, explora el vídeo y las artes escénicas, buscando una renovación constante en su propuesta.

El alimento como fuente de inspiración

En el contexto de ‘Madrid Fusión’, Costantino presentó ‘Banquete para enormes colibríes’, una ‘performance’ que fusiona sus intereses actuales con la colaboración de cuatro chefs argentinos. Para ella, los alimentos siempre han sido una fuente de inspiración y curiosidad, relacionándolos con la búsqueda del placer y nuestra conexión con la naturaleza. Inicialmente, se centraba en el componente social de la alimentación, observando cómo todo se gesta en torno a una mesa.

Con el tiempo, profundizó en la complejidad de este tema, especialmente en un país como Argentina, donde la carne es un símbolo de identidad.

Como artista preocupada por el consumo, Costantino aborda estas cuestiones desde una perspectiva que invita a la reflexión. No se considera vegetariana, pero cree que el conflicto se intensifica cuando uno consume carne y se cuestiona sobre ello.

Una metáfora del sistema de producción

Costantino no se centra tanto en el sufrimiento animal, sino en el desgaste de todo el sistema de producción de alimentos. Para ella, esto es una metáfora de la actividad humana en general, donde el consumo y el desgaste son omnipresentes. Su enfoque no es atacar o señalar, sino ofrecer un mensaje atractivo que invite a la autoevaluación sobre nuestra relación con el conflicto.

Arte, cocina y costura: un camino natural

La artista revela que cocinar y coser son dos de las actividades que mejor realiza en la vida.

Su trayectoria en el arte ha sido una extensión natural de estas habilidades. Creció en la fábrica de ropa de su madre y desde los diez años diseñaba. Su primera obra, ‘Peletería humana’, de los noventa, surgió de esta experiencia, presentando pieles que eran un calco perfecto de la piel humana.

Evolución y experimentación constante

A lo largo de sus más de 30 años de carrera, Costantino ha evolucionado y experimentado con diversas disciplinas. Descubrió su interés por lo ‘performático’, actuando y encarnando personajes en vídeos y fotos.

Ha retratado historias autorreferenciales y ha interpretado a mujeres icónicas de Latinoamérica, como Eva Perón. Para ella, la clave está en arriesgar, probar y cambiar, evitando la repetición, que considera la gran enfermedad del arte contemporáneo.

‘Banquete para enormes colibríes’: una experiencia sensorial

La ‘performance’ ‘Banquete para enormes colibríes’ busca crear una experiencia inmersiva para el espectador. Imitando un jardín, despliega flores, plantas y hojas de cerámica creadas con la técnica japonesa ‘nerikomi’. Estas cerámicas sirven como recipientes para ofrecer comida, invitando a los espectadores a recorrer el jardín y recolectar el alimento, como si fueran pájaros e insectos tomando lo que necesitan.

La corrección política y la autocensura

Costantino considera que la corrección política puede ser engañosa y artificial.

Aunque reconoce que el público actual se acerca a su trabajo con más cautela que antes, ella nunca ha sido censurada o cancelada. Utiliza materiales poco convencionales, como carne, piel, grasa, sangre y leche, dándoles un uso diferente al habitual.

En cuanto a la autocensura, la artista afirma que su obra actual se centra en la naturaleza, ya que considera que lo revolucionario está en nuestra relación con ella. Critica la falta de profesionalidad y el desconocimiento técnico en el ámbito artístico, defendiendo la belleza, la calidad técnica y la capacidad de conmover como elementos esenciales del arte.

Ambivalencia y tensión en la obra

A diferencia de la cocina, que busca el placer y la armonía, la obra de Costantino introduce ambigüedad y tensión. Le interesa el conflicto como ingrediente de todos nuestros actos, evidenciando las contradicciones inherentes al consumismo y a la sociedad dominada por el dinero.

Escultura, ‘performance’ y la búsqueda del arte total

Aunque se formó como escultora, Costantino ha explorado la fotografía, el cine y la ‘performance’.

Busca un arte total, integrando la escultura en todas sus creaciones. Su interés por las ‘performances’ culinarias la ha llevado a experimentar con obras escénico-musicales, e incluso a escribir guiones.

Recientemente, ha decidido no volver a exponer en espacios convencionales, buscando recorridos, ‘performances’ e intervenciones propias que ofrezcan una experiencia más completa al espectador.

Argentina: un contexto desafiante pero enriquecedor

A pesar de no contar con un mercado sólido ni mucho apoyo, Costantino considera que Argentina es un buen contexto para su trabajo. Le permite nutrirse de diversas influencias y colaborar con personas que no son artistas, enriqueciendo su propuesta. Defiende que no hay una única versión del artista exitoso y prefiere trabajar en su taller en Buenos Aires, desarrollando sus técnicas, como la cerámica, que la mantiene ocupada y motivada.

El futuro: cerámica, democratización del arte y tecnificación

Costantino vislumbra un futuro centrado en la cerámica, buscando llevar el arte a un público más amplio y democratizar su acceso.

Para ello, apuesta por la tecnificación y la programación de máquinas que permitan producir obras de alta calidad a precios accesibles. No cree en la obra única y busca abrir nuevos espacios de venta, ofreciendo alternativas al circuito tradicional de las galerías.

Un gesto culinario: la libación

Si su obra pudiera resumirse en un gesto culinario, Costantino elegiría la libación, evocando la ancestral y maternal acción de tomar una sopa, el alimento líquido por excelencia.