
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El camello salvaje bactriano: un superviviente extremo en desiertos radiactivos
El camello salvaje bactriano (Camelus ferus) es una criatura asombrosa que desafía los límites de la vida en los desiertos más inhóspitos del planeta. Este animal, con sus dos jorobas, ha logrado adaptarse a condiciones extremas que aniquilarían a casi cualquier otro mamífero terrestre.
Un superviviente en el Gobi y el Taklamakán
El Camelus ferus habita en los desiertos del Gobi y el Taklamakán, regiones ubicadas entre el noroeste de China y el suroeste de Mongolia. Estos entornos implacables se caracterizan por la radiación, las temperaturas extremas que varían drásticamente entre el día y la noche, y fuentes de agua más saladas que el mar.
La clave de la supervivencia de este camello radica en sus adaptaciones fisiológicas únicas. Sus riñones son capaces de eliminar la sal con una eficiencia asombrosa, lo que le permite beber agua con altos niveles de salinidad. Además, sus glóbulos rojos ovalados resisten la deformación y la ruptura tras largos períodos de deshidratación y rehidratación repentina. Pueden pasar hasta once días sin agua y luego beber 200 litros en cuestión de minutos. Contrario a la creencia popular, sus jorobas no almacenan agua, sino grasa que les proporciona energía durante los períodos de escasez.
Un linaje único
Estudios genéticos revelaron que el ADN del camello salvaje difiere en un 3% del camello doméstico, una diferencia mayor que la que separa a los humanos de los chimpancés. Este hallazgo confirmó que el camello salvaje no proviene de animales domesticados, sino de una línea evolutiva independiente que nunca convivió con el ser humano. La especie ha evolucionado por su cuenta, adaptándose a la falta de agua, la radiación y el frío extremo sin intervención humana.
Amenazas a su supervivencia
El aislamiento que permitió la supervivencia del camello salvaje tuvo un origen peculiar. Su hábitat principal, Lop Nur, en la provincia china de Xinjiang, fue zona de pruebas nucleares entre 1955 y 1996. Durante esas décadas, la presencia humana estuvo prohibida, lo que sirvió como refugio para la especie. Sin embargo, cuando las pruebas cesaron y la región se reabrió, llegaron cazadores y buscadores de minerales, diezmando aún más su población.
Para proteger a estos animales, se crearon dos grandes reservas naturales: el Arjin Shan Lop Nur Nature Reserve en China y el Great Gobi A Strictly Protected Area en Mongolia. A pesar de estos esfuerzos, la especie enfrenta nuevas amenazas, como la minería, la caza furtiva y la hibridación con camellos domésticos.
En peligro crítico
Según la Fundación para la Protección del Camello Salvaje, quedan menos de mil ejemplares en el mundo. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a la especie como “en peligro crítico”.
Interés científico
El camello salvaje bactriano no solo es importante desde el punto de vista de la conservación, sino que también despierta un gran interés científico. Los biólogos buscan comprender cómo procesa la sal y cómo sus células resisten la deshidratación y la radiación. El estudio de estos mecanismos podría proporcionar pistas sobre la adaptación al cambio climático y el desarrollo de tratamientos médicos para el daño celular.
A pesar de los desafíos, la ciencia y la conservación trabajan juntas para proteger a este extraordinario superviviente y desentrañar los secretos de su resistencia extrema.













