CUANDO LA BUROCRACIA TRAS UN FALLECIMIENTO IMPIDE VIVIR EL DUELO EN PAZ

CUANDO LA BUROCRACIA TRAS UN FALLECIMIENTO IMPIDE VIVIR EL DUELO EN PAZ
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CUANDO LA BUROCRACIA TRAS UN FALLECIMIENTO IMPIDE VIVIR EL DUELO EN PAZ

El fallecimiento de un ser querido desencadena una serie de trámites burocráticos que pueden dificultar el proceso de duelo. Irene, quien perdió a su padre a finales de 2023, aún lidia con la burocracia, lo que ha complicado su proceso emocional: “He sentido que lo tenía que posponer”, confiesa.

Para Irene, es difícil separar el recuerdo de su padre de las dificultades burocráticas. “A día de hoy, todavía no he podido empezar un proceso de duelo sin que esté asociado a la herencia”, relata.

Un laberinto de trámites

Tras un fallecimiento, se abre un complejo panorama de trámites en diferentes instancias y con plazos distintos. Primero, se debe solicitar el certificado de defunción, seguido de los certificados de últimas voluntades y seguros de vida. Si no hay testamento, se debe tramitar la declaración de herederos.

Posteriormente, se deben acreditar las propiedades y deudas del fallecido, tramitar la aceptación o renuncia a la herencia, pagar los impuestos y cambiar la titularidad en registros, bancos y la DGT, además de dar de baja servicios como el teléfono y la luz.

Según Ana García Peralta, abogada especializada en herencias, en este laberinto pueden surgir “innumerables” dificultades. La falta de testamento puede ser una primera “piedra en el camino”, ralentizando el proceso. Los conflictos entre herederos también pueden complicar las cosas, requiriendo incluso la vía judicial. Otros problemas incluyen la localización de bienes o herederos desaparecidos, así como las dificultades con los impuestos.

En el caso de Irene, se combinaron varios obstáculos: “Mi herencia fue enrevesada, no tanto por la cantidad de bienes, sino por cosas diferentes”, explica. Entre estas dificultades, menciona la herencia en una comunidad autónoma diferente, la falta de colaboración familiar y un asesoramiento legal no ideal. Además, su desconocimiento sobre la situación económica de su padre complicó aún más el proceso.

Procesos largos y costosos

Álvaro, quien perdió a su padre a los 24 años, recuerda la burocracia como “una barbaridad de trámites que se alargan un montón en el tiempo”. Describe el proceso como un “jardín” en el que no se entiende lo que se pide en cada trámite, con menciones a impuestos y modelos desconocidos.

Álvaro y su familia tardaron unos dos años en resolver todo el papeleo. Según la abogada García Peralta, la duración de estos procesos varía mucho, desde unos pocos meses “si todo va bien” hasta 15 años en procedimientos judiciales. El coste también varía, dependiendo del volumen de los bienes a heredar, pero suele ascender a “miles de euros”.

Las familias con más recursos pueden contratar a un abogado para facilitar los trámites, pero no fue el caso de Álvaro, quien tuvo que hacerlo todo por su cuenta, lo que considera “un dolor de cabeza más”.

Belén Tarrat, psicóloga especializada en duelo, explica que las circunstancias socioeconómicas influyen en cómo se vive el proceso emocional tras un fallecimiento: “Si no tengo los recursos económicos suficientes, quizá no puedo darle espacio a mi duelo porque por ejemplo me tengo que poner a trabajar enseguida o tengo que pagar gastos extra”. Estas carencias materiales generan estrés y dificultan el proceso de duelo.

Un sufrimiento añadido

Independientemente de la situación económica, los trámites administrativos suelen ser un obstáculo para el duelo. Tarrat indica que, en este momento, la persona “necesita escucharse y permitirse”, mientras que el papeleo exige escuchar “lo que la administración quiere de ti”.

La experiencia de Álvaro confirma esta dificultad: “Hasta que firmas el último papel y queda todo listo, ni siquiera te paras a decir ‘ya está’ y empiezas a procesarlo todo. Tu cerebro está en modo ejecución”. Se sintió “enfadado y solo”, sin tiempo para procesar lo que le estaba pasando.

En el caso de Irene, la burocracia ha añadido un “sufrimiento extra” al duelo, generando emociones de “enfado, rabia, frustración y miedo”. Siente que los trámites le han hecho “mantener la herida muy abierta”.

El papeleo dificulta el duelo, pero también el duelo dificulta el papeleo. Tarrat señala que las tareas administrativas son más arduas cuando alguien está en duelo, ya que las capacidades de concentración, atención y memoria se ven alteradas.

La psicóloga también critica el trato que se recibe en ocasiones desde la administración, los bancos u otros servicios, que suelen estar desbordados y no ofrecen la atención necesaria. Por ello, pide “paciencia, humanidad y compasión”, así como “formación especializada en duelo para atender en estos servicios”.

Propuestas para mejorar el proceso

La abogada Ana García Peralta propone medidas para hacer más llevaderos los trámites tras un fallecimiento. Reconoce que la complejidad tiene cierto sentido jurídico, pero cree que los procesos se pueden simplificar.

Sugiere una “ventanilla única” que active un protocolo automático al solicitar el certificado de defunción, aglutinando el resto de trámites y facilitando la comunicación entre instituciones. También propone una “autoliquidación y adjudicación simplificada” online para casos sencillos, así como un “mejor asesoramiento” por parte de la administración.

Álvaro coincide en la necesidad de información: “He echado en falta que, en el momento en que se muere una persona, el propio médico te dé un papel o un QR, te diga ‘esto es lo que va a pasar a partir de ahora’ y te dé el teléfono de un asesor gratuito de la administración que te explique a qué te vas a enfrentar de manera clara”.

Irene también sugiere “simplificar y actualizar los trámites”, además de hacerlos “más asequibles”. Añade que “los abogados tienen que estar muy concienciados de que están tratando con personas que han perdido a sus seres queridos” y mostrar “mucha empatía”.

Para Irene, los trámites burocráticos se han convertido en una montaña de obstáculos que no le han dejado atender bien las necesidades emocionales que implica haber perdido a su padre: “Estoy deseando cerrar el proceso para intentar atravesar el duelo desde otro lugar”.