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Isabel Coixet y su mirada luminosa sobre la enfermedad y la muerte
Isabel Coixet posee un imaginario tan propio que es reconocible con apenas unos fotogramas. Ya sea con un guion escrito por ella o a través de alguna de las adaptaciones que ha realizado en su filmografía, su forma de mirar impregna todo, incluso cuando se ha atrevido con autores tan únicos como Philip Roth.
Esto es lo que ha ocurrido con su nueva película, *Tres adioses*, una traslación de *Tres cuencos* de Michela Murgia, escritora italiana que basó parte de los relatos de su obra en su propia experiencia.
Dos de estos relatos han inspirado a Coixet para *Tres adioses*, un filme que actúa como reverso actual de *Mi vida sin mí*. Una cinta sobre el desamor y la muerte que, irónicamente, se convierte en un canto a la vida gracias a su tono y a la interpretación protagonista de Alba Rohrwacher.
Abordando la enfermedad y la muerte con ganas de vivir
Coixet explica que las reflexiones plasmadas en la película son, en realidad, pensamientos propios. Al ofrecerle el proyecto de adaptar el libro de relatos de Michella Murgia, inicialmente se negó, pero al leerlo, dos relatos la cautivaron: el de Antonio, un hombre que abandona a una mujer y se arrepiente, y el de una mujer abandonada por un hombre al que ama, cuyo dolor se ve sustituido por algo más profundo. ¿Es una película sobre la vida, la muerte o la enfermedad? Coixet confiesa no ser tan intelectual.
La directora afirma que no necesita analizar su obra desde una perspectiva académica, sino que se sintió atrapada por la historia y los personajes, pensando que alguien más podría sentirse tocado por ella.
Cada película, un trozo de su vida
Coixet reconoce que cada película refleja su momento vital. No necesita recurrir a análisis psicológicos, ya que cada una es un trozo de su vida, donde las decisiones estéticas, éticas, de guion o de color están intrínsecamente relacionadas con ese momento. Aunque se define como una “montaña rusa”, admite arrepentirse de algunas decisiones.
Siente que su cine ha ido a contracorriente de la industria en España y que constantemente le han dicho que no encaja. Sin embargo, ha aprendido a remar contra la corriente de forma instintiva.
Los lugares como contenedores de memoria
Para Coixet, los lugares donde filma son fundamentales. El cine es similar a la arquitectura, pero invisible, relacionada con el montaje, la arquitectura interior y cómo se cuenta y habita un espacio. Prefiere localizar personalmente, sin un gran equipo, para sentir el lugar y observar a la gente.
Afirma que la gentrificación dificulta la búsqueda de localizaciones, pero siempre hay alternativas. En *Tres adioses* evitó rodar en el centro histórico de Roma, optando por barrios como Testaccio, Pigneto y una parte del Trastevere. Le atraen las señoras paseando con sus perros, el barista que se niega a servir capuchinos fuera de horario y los desconchados de las paredes, elementos que considera embellecen la ciudad.
Un canto a la vida deliberado
La sensación de alegría de vivir que transmite la película es deliberada, casi una declaración de intenciones en el momento actual. Coixet reflexiona sobre la función del cine, que no es cambiar el mundo, sino ofrecer un paréntesis en un mundo incomprensible. Quizás por eso, en sus columnas, se muestra más pesimista y política, impregnada de la realidad.
En el cine, siente que su deber no es deprimir al público, sino ofrecer una perspectiva diferente.
Su experiencia como docente en Nueva York
La experiencia de Coixet como profesora de cine en Nueva York fue gratificante. Compartió con sus alumnos conocimientos y experiencias reales, invitando a profesionales del sector. Tuvo alumnos de diversas nacionalidades y pudo tutorizar proyectos interesantes.
El funeral del sueño americano
Coixet considera que Estados Unidos está viviendo el acta de defunción del sueño americano. Critica la hipocresía de hablar de ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) y de Dios al mismo tiempo. Para ella, el autor que mejor ha descrito esta situación es Philip Roth en *Pastoral Americana*.
Cree que Estados Unidos se encuentra en un funeral y que Europa debería replantearse su alianza con un gobierno que considera fascista.
El auge de las peores opciones
Coixet advierte sobre el auge de las peores opciones políticas en un mundo convulso, donde la gente se aferra a soluciones aparentemente seguras, como votar a figuras como Abascal, Trump u Orbán.
Compromiso con las salas de cine
A pesar de haber trabajado en series, Coixet prefiere que sus películas se proyecten en salas de cine, como un compromiso político. Si bien sueña con proyectos ambiciosos, reconoce que hay muchas formas de hacer cine, incluso con herramientas como iPhones, como demostró *La chica zurda*. Se define como una anguila, capaz de encontrar soluciones creativas para seguir filmando.













