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Emergencia en Puente Genil por la crecida del río Genil
La localidad cordobesa de Puente Genil vivió una noche de tensión debido a la importante crecida del río Genil, que alcanzó el nivel de alerta naranja. Aunque las obras de protección permitieron contener el cauce dentro de los límites del casco urbano, la situación fue crítica en otras zonas, especialmente en Río de Oro, cerca del puente de Miragenil.
Evacuaciones preventivas y realojamiento
En Río de Oro, el agua inundó el acceso a varias viviendas, lo que obligó a realizar una evacuación preventiva. De las quince personas a las que se les ofreció abandonar sus hogares, siete fueron realojadas en hoteles del municipio, mientras que las ocho restantes prefirieron quedarse, al tener plantas altas y vías de escape seguras. Afortunadamente, no se registraron heridos.
El alcalde de Puente Genil, Sergio Velasco, aseguró que se ha realizado un seguimiento constante de la situación para anticipar cualquier incidencia y garantizar la seguridad de los vecinos afectados.
Falta de información y confluencia de factores
La crecida del río fue repentina y preocupante.
El alcalde explicó que durante la tarde del miércoles hubo una falta de información en tiempo real por parte de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, lo que dificultó el seguimiento de la situación. A la crecida de los ríos Anzur y Lucena, se sumó la lluvia persistente que elevó el caudal de las cuencas procedentes de las provincias de Málaga y Sevilla, como el río Yeguas y el arroyo de Santiago.
Esta combinación de factores provocó que el río Genil alcanzara un caudal cercano a los 240 metros cúbicos por segundo a su paso por el puente de Miragenil, una cifra muy cercana a los niveles históricos registrados en la localidad. Es importante destacar que esta crecida se produjo sin la participación del embalse de Iznájar, que apenas ha desembalsado el caudal ecológico.
El embalse de Iznájar, clave para evitar una catástrofe
La gestión del embalse fue crucial para evitar una catástrofe. El alcalde Sergio Velasco afirmó que “el embalse de Iznájar ha salvado a Puente Genil de una inundación histórica”.
De no ser por la capacidad de retención de la presa, la riada habría tenido consecuencias mucho más devastadoras para el municipio.
Calma tensa y preocupación por las lluvias
El comité de emergencia local se reunió para evaluar los daños y coordinar las siguientes acciones. En Puente Genil se vive un ambiente de “calma tensa” debido a la incertidumbre sobre la evolución de las precipitaciones, ya que el terreno está totalmente saturado.
“El suelo no admite más agua”, explicó Velasco, “todo lo que llueve se está convirtiendo en escorrentía” directa hacia los cauces. Por este motivo, se mantiene una vigilancia máxima sobre el río Genil, cuyo nivel permanece cerca de la alerta naranja. Cualquier nueva lluvia podría empeorar la situación de forma inmediata.
Caída de árboles y riesgo en la carretera A-318
Además de la crecida del río, preocupa la caída de árboles debido al viento.
Este problema afecta especialmente a la carretera A-318, en la circunvalación norte de Puente Genil, donde se encuentra el parque del Garrotalillo. En esta zona, un talud con una gran masa de arbolado se ha vuelto inestable, provocando el desprendimiento de numerosos ejemplares.
Ante el riesgo de nuevos desprendimientos sobre la calzada, el Ayuntamiento está coordinando una actuación con el servicio de Carreteras para talar de manera controlada los árboles que presenten un riesgo inminente de caída. “Queremos quitar aquellos que siguen suponiendo un riesgo y podrían generar un posible accidente”, concluyó el alcalde.













