
El encargado de averiguarlo es el detective privado Pascual Cordero, a quien contrata la rutilante Paz Carnal, exmiss y exestrella de la televisión, amante del finado. El meollo de la cuestión es el testamento de Glasé, que incluye una clausula que despierta todas las alarmas de la viuda e hijos del fallecido. Una familia que pondrá un sinfín de frenos a la investigación. Aitor Marín arma una hilarante trama, surcada de ágiles diálogos, y crea singulares personajes.
Así, el detective Pascual Cordero , que tiene la querencia de cumplir escrupulosamente todas las normas, desde las más importantes hasta las mínimas —se para por sistema en los pasos de cebra cuando nadie este cruzando—, y que vive en precario, atendiendo a su padre. O el comisario jubilado Francisco José Escombreras.Noticia Relacionada Los auténticos Bevilacqua y Chamorro: los guardias civiles de la UCO que inspiran a Lorenzo Silva dan la cara Fernando Goitia | Fotografías: Carlos Carrión Lleva catorce entregas y más de dos millones y medio de lectores. Nadie en España ha llegado tan lejos con la novela negra. Lorenzo Silva vive desde hace treinta años en la mente de Bevilacqua y Chamorro, protagonistas de su exitosa saga.
Para celebrar el aniversario y su nueva novela, nos cita en la UCO, rodeado por los hombres y mujeres que lo han ayudado a dar forma a sus libros.Naturalmente, el humor no impide una denuncia, como suele ser preceptivo en el ‘noir’, de la mano de Raymond Chandler o Dashiell Hammett, de un mundo dominado por los intereses y la pasta. Significativamente, la novela se encabeza con una cita de ‘El dinero’, novela de Émile Zola: «¡Ah!, ¿ese dinero corruptor, capaz de envenenar, que desecaba las almas, ahuyentando la bondad, la ternura y el amor al prójimo! Él solo era el gran culpable, el mediador causante de todas las crueldades y de todas las inmundicias humanas». Ya antes nuestro gran Francisco de Quevedo dictaminó: «Poderoso caballero / es don Dinero».













