
La crecida del río Tajo a su paso por la comarca de Talavera mantiene en vilo a los habitantes de las zonas más próximas al cauce. Es el caso de Rodrigo García-Alejo, un ganadero con una explotación de cabras en la localidad de Las Herencias, que revive estos días la “pesadilla” de las inundaciones del año pasado.
“Nervioso, preocupado, inquieto”, así confiesa sentirse mientras no aparta la vista del río, temiendo que la historia se repita. (Escucha sus declaraciones pinchando en la foto de portada)
La preocupación ha llevado a este ganadero a establecer un sistema de vigilancia personal para tener el río “controlado mañana y tarde y noche”.
Según explica, tiene “una marca puesta en la orilla del río, un palo clavado, y ahí veo si ha subido 10 centímetros, ha subido 20, se mantiene”. Esta rudimentaria pero efectiva herramienta se ha convertido en su principal fuente de información y en el barómetro de su intranquilidad.
La rutina de Rodrigo se ha visto completamente alterada por la amenaza de la riada.
“Por las mañanas, antes de venir a la granja, paso por el palo”, comenta. La inquietud es tal que le impide incluso dormir.
“Anoche, antes de dormir, como no podía dormir y estaba intranquilo, cogí el coche, me bajé al río, cogí la linterna y miré la medida”, relata, dejando constancia de una tensión que no cesa.
Aunque la situación en su punto de medición era estable en las últimas horas —”la medida está igual que esta mañana”—, la incertidumbre no desaparece. “Ahora viene el incremento de los arroyos, no sabemos la capacidad que tienen las presas más arriba de la nuestra”, señala.
La esperanza reside en la gestión de los embalses. “Creo que este año han abierto antes de la gran crecida del año pasado, creo que algo ya lo tenían previsto y ya han ido con tiempo haciendo las cosas”, apunta, aunque sin bajar la guardia.
Pese a los indicios de una mejor planificación, el miedo a revivir el desastre pasado es superior.
“Estoy bastante preocupado, porque no me gustaría volver a repetir la desgracia del año pasado”, concluye Rodrigo, resumiendo el sentir de muchos vecinos que miran con temor la evolución del Tajo.













