
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
NUEVA NOVELA DE KARINA SAINZ BORGO: UN PANTEÓN FAMILIAR LLENO DE FANTASMAS
La autora venezolana Karina Sainz Borgo presenta su nueva novela, ‘Nazarena’ (Alfaguara), una saga familiar donde ocho hermanas arrastran la locura y la herencia de un imperio perdido. La historia explora la decadencia de una familia y, a través de ella, refleja una Venezuela ficticia de finales del siglo XIX y principios del XX.
La Herencia de la Locura
Sainz Borgo describe la locura como una posible herencia, inspirada en la historia de su bisabuelo, un inmigrante italiano que llegó a Venezuela para trabajar en el ferrocarril. La novela explora la idea de que las historias familiares son, en esencia, historias políticas, marcadas por la cobardía, el derroche y la incapacidad de estar a la altura.
Influencias Literarias y Conexiones Transatlánticas
Aunque la novela abre con una cita de ‘El rey Lear’ de Shakespeare, la autora reconoce la influencia inevitable de Federico García Lorca, especialmente en la representación de mujeres encerradas y rotas en una casa. Sainz Borgo buscó moldear su español para que resonara con la tradición andaluza, destacando la conexión transatlántica entre España y Latinoamérica.
Historias Familiares como Historias Políticas
La autora investigó sagas familiares como ‘Los Buddenbrook’, ‘La saga de los Forsyte’, ‘Gatopardo’ y ‘Cien años de soledad’ para comprender cómo las historias íntimas reflejan la decadencia y la mengua.
En ‘Nazarena’, la decadencia de una sociedad se representa a través de una casa llena de mujeres, permitiendo explorar temas como lo erótico, el desmán, la psicosis y el exceso.
El Paisaje de la Infancia y la Ruina
Sainz Borgo reflexiona sobre la dificultad de escapar de los paisajes de la infancia, que pueden ser tanto un legado como una actitud deliberada. Describe su Venezuela natal como un lugar violento y caótico, lleno de episodios de depredación que le resultaban fascinantes. Venezuela se convierte así en un catalizador, un cementerio, una carnicería o una sala de obstetra.
Realismo Mágico y la Exacerbación de la Sensibilidad
La narradora de ‘Nazarena’ es considerada “loca” desde el principio, y la novela se ha asociado con el realismo mágico. Sin embargo, Sainz Borgo sugiere que la protagonista sufre de depresión y rasgos psicóticos, mientras que la madre padece depresión postparto.
La autora observa una exacerbación de esta sensibilidad en el contexto actual, donde las transformaciones y los derrumbes profundos nos llevan a ver las cosas en clave excepcional o fantástica.
Venezuela y la Ruina Persistente
A pesar de su intento de crear un mundo sintético, la realidad insiste en devolver a Sainz Borgo a la conversación sobre Venezuela. Tanto ‘La hija de la española’ como ‘Nazarena’ recrean la forma en que una sociedad se va al demonio y una familia se despedaza. La autora reconoce una relación persistente con la ruina y la destrucción.
El Futuro de Venezuela: Preocupación y Prudencia
Sainz Borgo observa las noticias de Venezuela con urgencia, preocupación y prudencia, sintiéndose como una extranjera. Si bien comparte la alegría por la captura de Maduro, señala que se trata de una intervención extranjera en el país.
La autora considera que Venezuela está muy lejos de una transición democrática y que la situación es de tal magnitud que es difícil no buscar un desenlace que se parezca más al deseo que a la realidad.
La Literatura del Desarraigo y la Escritura como Catarsis
La sensación de extranjería es una constante en la literatura del siglo XX y XXI. Sainz Borgo encuentra inspiración en autores como Thomas Bernhard, que nunca resolvió su relación con lo propio. La escritura se convierte así en una forma de agrandar la herida y de comprender el mundo que nos rodea. La autora rechaza ser encasillada en la literatura de la diáspora, pero reconoce que es el tema que condiciona su manera de escribir.
La Industria Editorial y la Aceleración del Consumo
Sainz Borgo reflexiona sobre la sobreproducción en la industria editorial, donde las capacidades de producción superan las de consumo.
Esta aceleración tensa el sistema, sobrepasando a autores, editores, impresores y libreros. La autora cita a Ray Loriga, quien recuerda que la alegría de los escritores del pasado era escribir y publicar para sus colegas. Con la reproductibilidad técnica, el acto creativo se convierte en un ejercicio industrial.













