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El Desmantelamiento del Washington Post: Un Símbolo del Poder Ilimitado
La reportera Lizzie Johnson anunció recientemente su despido del *Washington Post* en medio de una zona de guerra. Este hecho se suma a una serie de más de 300 despidos realizados por el periódico, propiedad del multimillonario Jeff Bezos.
Un ERE devastador
Los despidos, comunicados vía correo electrónico tras una llamada general por Zoom, han afectado a secciones enteras del periódico, incluyendo deportes, libros y pódcast. La redacción ha quedado reducida a un esqueleto de lo que era.
El jefe de la sección de Internacional optó por ser despedido antes de participar en los despidos, ante la magnitud de los recortes.
El ex director Marty Baron calificó la situación como “uno de los días más oscuros en la historia de uno de los mejores medios del mundo”. Bajo su dirección, el *Post* adoptó el lema “Democracy Dies in Darkness” (“la democracia muere en la oscuridad”), una idea atribuida a Bezos.
Más que un Problema Periodístico
Este caso trasciende las dificultades del periodismo en la era digital. Se trata de una historia sobre los riesgos del poder y el dinero ilimitados cuando no existen controles.
Si bien la noticia puede parecer distante para el lector español, representa la erosión de una institución clave de la sociedad civil estadounidense. Durante la campaña presidencial de 2024, votantes demócratas ya expresaban su preocupación por la influencia de Bezos en la línea editorial del periódico.
Tras una decisión editorial controvertida, el *Washington Post* perdió más de 300.000 suscriptores.
De Defensor a Demoledor
En 2019, Bezos se jactaba de su “apoyo inquebrantable” a la “misión” del periódico. Sin embargo, ahora parece estar desmantelándolo, con la ayuda de Will Lewis, investigado por el escándalo de *hackeo* telefónico cuando trabajaba para Rupert Murdoch. Al mismo tiempo, Amazon invierte fuertemente en un publirreportaje sobre Melania Trump.
La imagen de Bezos como un “despilfarrador vasallo de Trump” parece encajar mejor que la de un filántropo defensor de la prensa libre. Su adaptabilidad al contexto político actual es un recordatorio de que el dinero ilimitado va unido al poder ilimitado.
La demolición del *Post* es un símbolo de lo que puede hacer con consecuencias que van más allá de Washington, con la complicidad de los consumidores que alimentan su máquina de hacer dinero y poder.













