Dos policías nacionales fuera de servicio salvan la vida de un niño de tres años en Alicante

Dos policías nacionales fuera de servicio salvan la vida de un niño de tres años en Alicante
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

Dos agentes de la Policía Nacional que se encontraban fuera de servicio han salvado la vida de un niño de tan solo 3 años que se estaba ahogando en Alicante. Los hechos ocurrieron el pasado viernes por la noche en la puerta de la comisaría de distrito centro, cuando los policías, Daniel, del Grupo Operativo de Respuesta, y Edgar, de la Brigada Móvil-Policía en el Transporte, acababan de finalizar su jornada.

Los agentes vieron cómo “una madre muy apresurada se acercaba” a ellos con su hijo en brazos, quien “no reaccionaba en ese momento”.

A pesar de que los policías iban de paisano, la mujer acudió a ellos por casualidad. Tras quitarle la ropa para comprobar sus constantes vitales, observaron que el pequeño respiraba con dificultad.

Lo primero que pensaron fue en una posible reacción alérgica, pero la madre lo descartó.

El siguiente paso fue abrir la boca del niño, donde vieron que tenía la lengua mal colocada, obstruyendo parcialmente las vías respiratorias. “No llegó a tragarse la lengua, pero introducimos nuestro propio dedo en la boca del nene para colocar la lengua en una posición normal”, explica uno de los agentes.

En ese momento, el menor “empezó a reaccionar poquito a poco”.

La tranquilidad de los agentes fue determinante. “Nos encontramos bastante tranquilos porque controlábamos bastante la situación”, comentan.

Aunque tenían en mente aplicar la maniobra de Heimlich si fuera necesario, la rápida intervención para liberar la vía respiratoria fue suficiente y no tuvieron que llegar a ese punto.

La madre del niño, de origen extranjero y con dificultades con el castellano, vivió momentos de gran angustia, pero “al final, en esos momentos te entiendes como sea”. Según los policías, la mujer “bajó muy, muy asustada” y tuvo la suerte de encontrarlos justo en la puerta de la comisaría.

Este tipo de situaciones ponen de manifiesto la importancia de la formación continua que reciben los cuerpos de seguridad.

Edgar señala que “cada cierto tiempo sí que es aconsejable hacer como una especie de reciclaje” para recordar técnicas de primeros auxilios aprendidas en la Escuela Nacional de Policía.

La vocación de servicio es algo que va más allá del horario laboral, como subraya Daniel: “Somos policías las 24 horas, no se trabaja de policía, sino que se es policía”. Añade que está seguro de que ni ellos ni ningún compañero dudarían en actuar ante una situación en la que pudieran ayudar.

La intervención ha tenido un final feliz y una anécdota curiosa: el pequeño, que soñaba con ser piloto de avión, ahora tiene un nuevo objetivo.

Tras regalarle una camiseta del cuerpo, el niño lo tiene claro y, según los agentes, “desde ese día quería ser policía en Alicante”.