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MARÍA ZAMBRANO: LA FILÓSOFA DEL EXILIO REDESCUBIERTA 35 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE
Fue la primera mujer en recibir el **Premio Cervantes**, pero su obra permaneció olvidada en España durante medio siglo. A pesar de su originalidad y de abordar temas como el exilio, lo divino y la modernidad, su reconocimiento llegó tardíamente. María Zambrano, la madre de la llamada “razón poética”, falleció un 6 de febrero de 1991.
Hoy, 35 años después, su nombre adorna calles, colegios, bibliotecas y centros culturales en toda España, e incluso da nombre a la estación de tren de Málaga, testimonio del legado de quien aportó filosofía a la Generación del 27.
María Zambrano, una obra marcada por el exilio
Nacida en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, María Zambrano se trasladó a Madrid con su familia a los cuatro años, pasando su adolescencia en Segovia.
Entre 1924 y 1927 estudió Filosofía con **José Ortega y Gasset, Xavier Zubiri y Manuel García Morente**, participando en movimientos estudiantiles y colaborando con periódicos.
Su primera obra, *Nuevo del liberalismo*, publicada en 1930, reflejó el contexto político de la época. Al año siguiente, comenzó como profesora auxiliar de la Cátedra de Metafísica en la Universidad Central, entablando amistad con figuras de la Generación del 27 como **Miguel Hernández, Luis Cernuda y Jorge Guillén**.
El estallido de la Guerra Civil la sorprendió en Cuba, pero regresó para colaborar con la República, trasladándose a Valencia y Barcelona antes de cruzar la frontera francesa en 1939. Se exilió en México, donde impartió clases universitarias y publicó obras como *Pensamiento y poesía en la vida española* y *Filosofía y poesía*, rodeándose de figuras como Octavio Paz y León Felipe.
En París, a partir de 1946, se relacionó con **Albert Camus y René Char**, pero fue en Roma donde escribió algunas de sus obras más relevantes, tras una estancia en La Habana. En la capital italiana escribió *El hombre y lo divino*, *Los sueños y el tiempo* y *Persona y democracia*, estableciendo relación con intelectuales como **Elena Croce** y exiliados como Rafael Alberti.
Su obra permaneció olvidada en España hasta que, en 1966, el artículo *Los sueños de María Zambrano* de **José Luis López Aranguren** inició un lento reconocimiento. Este reconocimiento culminó con distinciones como el **Premio Príncipe de Asturias en 1981**, el doctorado honoris causa por la Universidad de Málaga y, finalmente, **el Premio Miguel de Cervantes de Literatura en 1988**. Zambrano regresó a España, donde poco a poco se reeditó parte de su obra.
La obra y temas de María Zambrano: madre de la razón poética
La obra de María Zambrano se articula en diálogo con la tradición filosófica española del siglo XX. Discípula de José Ortega y Gasset, su pensamiento juvenil acusó esa influencia, aunque el distanciamiento creció por razones políticas. Considerada la gran filósofa de la Generación del 27, Zambrano reivindicó la **razón poética**, una propuesta que desbordó los límites del racionalismo clásico. Para ella, pensar no debía excluir los sueños, lo místico, lo divino ni los afectos, sino integrarlos en una comprensión más amplia y humana de la realidad.
El exilio ocupa un lugar central en su reflexión, no solo como experiencia biográfica, sino como metáfora de la condición humana en la modernidad. Zambrano entendió el desarraigo como resultado de una escisión histórica provocada por una modernidad devoradora. Frente a ese quiebre, defendió una razón mediadora, abierta a la piedad y al amor, capaz de reconciliar al ser humano con los distintos planos de lo real y sostener un liberalismo profundamente humano.













