
La situación en Talavera de la Reina es “muy complicada” y lo peor podría no haber pasado todavía. Así lo ha afirmado su alcalde, José Julián Gregorio, quien ha actualizado la situación de la ciudad ante la crecida del río Tajo y las fuertes lluvias.
Actualmente, la localidad sufre importantes inundaciones que han obligado a cortar ocho calles y han anegado “todos los garajes, con patios y bastantes casas”.
El principal foco de preocupación es la previsión de más lluvias en las próximas horas. “La situación es muy complicada en Talavera, y lo que se nos viene encima mañana, pues todavía hay mucha lluvia”, ha señalado Gregorio.
El río Tajo a su paso por la ciudad ya se encuentra en nivel rojo, con un caudal que supera los 400 metros cúbicos por segundo.
Sin embargo, el alcalde explica que el mayor problema no es solo el Tajo, sino los arroyos subterráneos y las escorrentías procedentes de la sierra de San Vicente que atraviesan la ciudad. “Tenemos una presa encima de Talavera, que en este momento está llena hasta arriba”, ha indicado.
Esto, sumado al río Alberche que vierte sus aguas en el Tajo, está provocando que la red de saneamiento esté “completamente llena” y expulse agua por las alcantarillas.
La situación del subsuelo es crítica, hasta el punto de que “escarbamos y sale agua por todas partes en este momento”, describe el alcalde. Como consecuencia, algunos centros educativos, como el instituto de San Isidro, ya se encuentran totalmente desbordados e inaccesibles para los alumnos.
Ante este panorama, José Julián Gregorio ha pedido “tranquilidad y calma” a la población, pero sobre todo, “mucha precaución”.
El ayuntamiento ha acotado toda la zona del río Tajo para evitar que los ciudadanos se acerquen y “pueda ocasionarse alguna desgracia personal”. Todos los efectivos de Policía Local, Protección Civil y bomberos se encuentran en estado de alerta para garantizar la seguridad.
La advertencia es clara: “El río ahora mismo es incontrolable, quien cae al río Tajo ahora, pues fíjese usted lo que podría pasar”.
El alcalde ha recordado la crecida del año pasado, cuando el caudal alcanzó los 1.200 metros cúbicos por segundo, y ha afirmado que la decisión de cerrar entonces el Puente Viejo salvó “muchas vidas”.













