
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Nayib Bukele: El Populista Milenial y el Apagón Democrático
Los líderes que promueven el desmantelamiento de la democracia parecen tener la capacidad de movilizar a grandes masas de ciudadanos hacia los márgenes del sistema. Al igual que en la obra de Ionesco, *El Rinoceronte*, donde los habitantes de un pueblo francés se transforman en monstruos, al principio la idea parece exagerada, pero luego se produce la metamorfosis.
¿Acaso no guardan similitudes con los manifestantes que irrumpieron en el Capitolio o los seguidores de Bolsonaro que intentaron tomar las instituciones en Brasilia?
Bukele: Un Personaje entre Stendhal y la Era Digital
A diferencia de figuras como Donald Trump o Javier Milei, Nayib Bukele se asemeja más a un personaje de Stendhal, impulsado por la pasión, la ambición y la búsqueda de la gloria. Bukele se encuentra en una fase imperial, autodefiniéndose en redes sociales como un “Philosopher King”.
A diferencia de Trump, Milei o Santiago Abascal, Bukele comparte similitudes con J. D. Vance, quien transformó un pasado progresista en un populismo disruptivo. Desde joven, Bukele sintió la influencia de su ascendencia palestina y la poesía revolucionaria de Roque Dalton.
De Publicista a Presidente: La Trayectoria de Bukele
Gabriel Labrador, periodista exiliado de *El Faro*, describe en un extenso artículo cómo el padre de Bukele, un próspero comerciante de origen palestino y de inclinación izquierdista, le brindó una vida privilegiada y lo acercó al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Bukele, un joven y talentoso publicista, se encargó de la imagen del FMLN y luego se postuló como candidato a alcalde de una pequeña ciudad, ganando su primera elección con una camiseta que decía “Class Terrorist”.
Bukele inició su carrera política con la energía del Che Guevara, pero supo moverse en la realidad y utilizar las redes sociales como herramienta. Desde la presidencia, demostró cómo se puede aplicar la violencia en la vida cotidiana mientras se pregona combatirla. En 2012, siendo alcalde, se declaraba “de izquierda radical” y aspiraba a cambios radicales en El Salvador.
El Ascenso al Poder y la Ruptura con la Izquierda
El siguiente paso fue la alcaldía de El Salvador, pero el instinto revolucionario fue cediendo a una visión populista. Se distanció del FMLN y buscó formar un nuevo partido político que trascendiera la vieja política. Al ganar la alcaldía de la capital, ya tenía más seguidores en Twitter que el entonces presidente del país.
En su libro *Bukele, el rey desnudo*, el periodista Óscar Martínez resume la trayectoria de Bukele: su popularidad desde la alcaldía en 2015, la mayoría absoluta que lo llevó a la presidencia en 2021, y la toma de la Asamblea Legislativa para reemplazar ilegalmente al fiscal general y a los magistrados de la Corte Suprema.
Un Reformista que Derrocó el Bipartidismo
Al ser elegido presidente en 2019, Bukele se convirtió en el jefe de Estado más joven de América Latina. Abandonó el FMLN y enterró el bipartidismo, dejando atrás a sus predecesores, acusados o arrestados. Llegó al poder como un reformista anticorrupción, prometiendo que “hay suficiente dinero para todos, siempre y cuando nadie robe”.
En la Asamblea General de las Naciones Unidas de 2019, Bukele se tomó un *selfie* desde la tribuna, afirmando que “un par de imágenes en Instagram pueden tener más impacto que cualquier discurso en esta asamblea”. Su estrategia para socavar el poder institucional de la ONU fue más efectiva que los improperios de Trump. Bukele invoca a menudo a Alejandro Magno y a Steve Jobs.
El Uso de la Fuerza y el Estado de Excepción
En su primera presidencia, Bukele se enfrentó a una Asamblea Nacional en minoría, que no apoyaba su plan de seguridad. Ante esta situación, convocó al pueblo frente al Palacio Legislativo y ordenó a militares y policías a hacer lo mismo. Entró al edificio, se sentó en la silla del presidente de la Asamblea y declaró: “Creo que está muy claro quién tiene el control de la situación”.
Para acabar con la violencia, se suprimió el Estado de derecho a través del estado de excepción, suspendiendo los derechos constitucionales. El Salvador ostenta el título de la mayor población carcelaria per cápita del mundo. Los opositores políticos han sido encarcelados o exiliados. Bukele proclama en redes sociales que es “el dictador más *cool* del mundo”.
Pactos Secretos y Estado Policial
Óscar Martínez afirma que la reducción de homicidios comenzó con la primera presidencia de Bukele, pero fue él quien la consolidó mediante “pactos secretos con los criminales y el posterior régimen de excepción”. Bukele puso fin a las maras criminales, pero pactó con ellas para alcanzar el poder. Al final, rompió con las pandillas, pero fracturando el Estado de derecho.
Las cifras son alarmantes: 87.000 salvadoreños presos en tres años. Políticos de diversas partes del mundo han visitado las cárceles salvadoreñas, mostrando interés en este sistema que reduce la tasa de delito e incrementa el número de votos.
Un Giro Copernicano hacia el Autoritarismo
El giro ideológico de Bukele no es un péndulo en el arco político, sino un giro copernicano desde la Constitución hacia el autoritarismo, donde se alinea con figuras como Trump y Benjamín Netanyahu. La denuncia de las disfunciones democráticas no conduce a su superación, sino a la supresión del sistema. Como advierte Óscar Martínez: “Todavía no hemos visto su etapa más violenta”.













