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La burbuja de la IA: Inversiones masivas y la búsqueda de rentabilidad
Las grandes tecnológicas como Microsoft, Alphabet, Meta y Amazon han reportado resultados récord en 2025, pero las inversiones masivas en inteligencia artificial (IA) sin un retorno claro están generando preocupación en los mercados.
Caídas en bolsa tras anuncios de inversión
A pesar de los beneficios récord, Microsoft y Meta experimentaron caídas del 10% en el valor de sus acciones tras presentar sus cuentas. Google logró recuperarse parcialmente después de una depreciación inicial. Amazon, por su parte, cayó un 9% a pesar de anunciar un aumento del beneficio neto del 31%.
Inversiones sin precedentes en IA
El motivo principal de estas caídas son las enormes inversiones en IA e infraestructuras de computación anunciadas para 2026. Se estima que Amazon invertirá 200.000 millones de dólares, Google 185.000 millones y Meta podría alcanzar los 135.000 millones. Microsoft, por su parte, mantendrá un ritmo de inversión que podría llegar a los 150.000 millones de dólares.
La paciencia de los inversores se agota
En total, estas empresas invertirán más de 500.000 millones de euros en IA. Sin embargo, la falta de claridad sobre cómo recuperarán esta inversión ha generado inquietud entre los inversores. Javier Molina, analista de Mercados de eToro, señala que el mercado no está en contra de la IA, sino de la falta de visibilidad de su rentabilidad.
El mercado exige resultados tangibles
Se ha producido un cambio de actitud en el mercado, pasando del entusiasmo indiscriminado al análisis riguroso del retorno de las inversiones. El mercado ya no premia el gasto, sino que exige resultados concretos.
Una tecnología costosa con un modelo de negocio incierto
La inversión de 500.000 millones de euros es seis veces mayor de lo que estas compañías invertían anualmente en gastos operativos en 2020. Sin embargo, sus fuentes de ingresos no han experimentado cambios significativos. Los modelos de IA generativa tienen millones de usuarios, pero la mayoría no paga por ellos, y los servicios de IA para empresas representan una pequeña parte de los ingresos totales.
La IA aún no justifica la inversión
La IA ha contribuido con aproximadamente 50.000 millones de euros a las cuentas de estas cuatro empresas en 2025, una cifra diez veces menor de lo que invertirán en su desarrollo en un solo año.
La estrategia de Apple
Apple, consciente de su retraso en la carrera de la IA, ha optado por subcontratar la tecnología a Google, pagando alrededor de 1.000 millones de dólares al año. Esta decisión ha sido bien recibida por el mercado, con un aumento del 8% en sus acciones desde la presentación de sus cuentas anuales.
La cuenta atrás ha comenzado
La gran pregunta es quién pagará por toda esta inversión en IA. Si no se define un modelo de negocio claro y las inversiones no generan retornos, los inversores serán quienes asuman las pérdidas.
Preocupación generalizada en el sector
La preocupación se extiende a empresas como Nvidia y otros fabricantes de chips. Incluso el CEO de Google, Sundar Pichai, ha reconocido que le preocupa cómo aumentar la capacidad para satisfacer la demanda, acertar con las inversiones a largo plazo y hacerlo de manera eficiente.
2026: El año de la verdad para la IA
Javier Molina advierte que 2026 será el año en que el mercado deje de conceder crédito a la promesa de la IA y empiece a exigir resultados. Si a finales de 2026 no hay una mejora visible en el flujo de caja libre, el castigo podría ser estructural, afectando la valoración de las empresas y poniendo fin a las expectativas futuras.
El riesgo de una burbuja
Una encuesta de Bank of America reveló que el 54% de los gestores de fondos considera que las acciones de IA están en una burbuja. Incluso el presidente de la junta de OpenAI, Bret Taylor, ha admitido el riesgo de que “mucha gente va a perder mucho dinero”.
Paralelismos con la burbuja puntocom
La situación actual recuerda a la burbuja puntocom de 2000, cuando empresas tecnológicas con valoraciones elevadas se desplomaron al no generar beneficios. Si bien las empresas actuales son más sólidas, comparten la característica de realizar inversiones masivas en una tecnología cuyo modelo de negocio aún no está definido.













