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La persistente sombra del acoso: Nevenka y el eco en la política actual
El caso de Nevenka Fernández, la primera mujer en España que logró una condena contra un político por acoso sexual, resuena con fuerza en la actualidad, casi un cuarto de siglo después. Su valentía al denunciar al entonces alcalde de Ponferrada, Ismael Álvarez, marcó un hito, pero también reveló las brutales consecuencias que enfrentan las mujeres que se atreven a alzar la voz.
El caso Nevenka: un antes y un después
Nevenka, una joven concejala, se enfrentó a un poder establecido y a una sociedad que aún no estaba preparada para escucharla. La respuesta que recibió fue tan hostil que se vio obligada a abandonar su ciudad y rehacer su vida en otro país. Aunque Ismael Álvarez fue condenado, la multa impuesta fue posteriormente reducida por el Tribunal Supremo, minimizando la gravedad de sus actos.
El Partido Popular, al que pertenecían tanto Nevenka como Álvarez, respaldó a su alcalde hasta el final, incluso después de la condena. Esta actitud refleja una preocupante falta de compromiso con la protección de las mujeres y la lucha contra el acoso.
El eco en el presente: el caso del alcalde de Móstoles
La historia de Nevenka encuentra un eco inquietante en el reciente caso de una concejala de Móstoles que ha denunciado al alcalde, Manuel Bautista, por acoso. A pesar de que aún no hay una sentencia judicial, la denuncia ha desatado una polémica y ha puesto de manifiesto las deficiencias en la respuesta del Partido Popular ante este tipo de acusaciones.
Según la denunciante, intentó agotar todas las vías internas del partido, pero sus quejas fueron ignoradas. A pesar de haber contactado con altos cargos del PP, como Isabel Díaz Ayuso y Alfonso Serrano, nadie activó el protocolo de acoso ni se abrió un expediente al alcalde.
Las respuestas del PP: un patrón preocupante
Las respuestas que recibió la concejala denunciante por parte de miembros del PP recuerdan inquietantemente a las que escuchó Nevenka hace 25 años. Frases como “Todas hemos aguantado muchas cosas en política” o “Piensa que una denuncia pública te afectaría a ti” revelan una cultura de silencio y encubrimiento que perpetúa el acoso y protege a los agresores.
La dirección del PP no solo ocultó la denuncia, sino que también trató de desacreditar a la denunciante, filtrando información personal a la prensa y acusándola de buscar venganza. Esta actitud contrasta fuertemente con la exigencia de dimisiones que el PP ha hecho en casos similares que involucran a otros partidos.
En un intento de minimizar la gravedad de la situación, algunos dirigentes del PP han argumentado que se trata de un caso de acoso laboral, no sexual. Sin embargo, la denunciante afirma que el acoso laboral comenzó después de rechazar las insinuaciones sexuales del alcalde.
Un largo camino por recorrer
El caso de la concejala de Móstoles es un claro ejemplo de que, a pesar de los avances logrados en los últimos años, aún queda mucho por hacer en la lucha contra el acoso sexual y laboral. La respuesta del Partido Popular, caracterizada por la negación, el encubrimiento y la revictimización de la denunciante, demuestra que la cultura del machismo institucional sigue arraigada en la política española.
A 25 años del caso Nevenka, es fundamental que los partidos políticos asuman su responsabilidad y adopten medidas concretas para proteger a las mujeres y garantizar que las denuncias de acoso sean investigadas de manera seria e imparcial. Solo así se podrá construir una sociedad más justa e igualitaria, donde ninguna mujer tenga que sufrir en silencio.













