EL ORIGEN MARÍTIMO DE LA BANDERA ESPAÑOLA: UN SÍMBOLO NACIONAL

EL ORIGEN MARÍTIMO DE LA BANDERA ESPAÑOLA: UN SÍMBOLO NACIONAL
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EL ORIGEN MARÍTIMO DE LA BANDERA ESPAÑOLA: UN SÍMBOLO NACIONAL

La bandera de España, un símbolo omnipresente en plazas y edificios públicos, tiene una historia fascinante que se remonta a sus orígenes marítimos. Una exposición en el Museo Naval desvela los secretos de la enseña nacional, revelando cómo una necesidad práctica en alta mar dio origen a uno de los símbolos más reconocibles del país.

Un problema de identificación en la mar

Antes del diseño actual, las banderas de las armadas borbónicas, incluyendo la española, presentaban un problema significativo. La mayoría eran blancas con el escudo de la dinastía en el centro, un diseño que resultaba indistinguible en el mar, especialmente en condiciones de poco viento. Cuando la tela caía, el escudo se ocultaba y la bandera se convertía en un simple lienzo blanco, haciendo que todos los barcos parecieran iguales, una situación peligrosa en tiempos de conflicto.

La solución: rojo y gualda

Para resolver este inconveniente, en 1785, la secretaría de marina propuso una serie de nuevos diseños.

La combinación de franjas rojas y amarillas fue la elegida por motivos tanto prácticos como simbólicos. El rojo y el amarillo son colores vivos que, dispuestos horizontalmente, son fácilmente visibles en el mar. Además, estos colores tienen una fuerte tradición en la historia de España. El rojo ya identificaba a las tropas españolas desde la época de los íberos y fue utilizado en los distintivos de las fuerzas borbónicas.

El amarillo, o color gualda, también formaba parte de la heráldica y los uniformes reales. Se optó por una franja amarilla de doble ancho que las rojas para permitir la inclusión del escudo de manera visible.

Un diseño funcional

Un detalle curioso es que el escudo no está centrado, sino ubicado a un tercio del asta. Esta decisión responde a un motivo puramente funcional, relacionado con su origen naval. Si el viento amainaba, el escudo permanecía visible en ese tercio del asta, garantizando la identificación del navío en todo momento.

De símbolo monárquico a emblema nacional

La nueva bandera naval comenzó a ganar popularidad durante la Guerra de la Independencia, convirtiéndose en un símbolo adoptado por el pueblo.

Este cambio representó una evolución significativa, pasando de ser una bandera que representaba al monarca a un emblema que representaba a toda la nación.

La unificación definitiva

La consagración definitiva llegó en 1843, cuando el gobierno de Serrano, durante el reinado de Isabel II, publicó un real decreto de unificación de la bandera nacional. A partir de ese momento, se estableció que los ejércitos y la armada debían utilizar la misma bandera roja y gualda.

Joyas históricas en la exposición

Entre las piezas destacadas de la exposición se encuentra la bandera más antigua que se conserva, perteneciente al navío Príncipe de Asturias que luchó en Trafalgar en 1805, confeccionada en tela de lana. También se exhibe una espectacular bandera de combate de 70 metros cuadrados, un regalo de los duques de Montpensier en honor a la reina Mercedes, hecha en una seda que hoy ya no existe.

Recuperar el sentimiento por los símbolos

Uno de los objetivos de esta exposición es fomentar una mayor conexión entre los ciudadanos y los símbolos nacionales. Se busca que la gente sienta la bandera, el escudo y el himno como propios, despertando un sentimiento de conexión con la historia de España.