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El “gen celta” de la hemocromatosis en Asturias: sangre segura que no puede donarse
En Asturias, en medio de una campaña para aumentar las donaciones de sangre, las personas con hemocromatosis hereditaria tienen prohibido donar, a diferencia de lo que ocurre en otras regiones de España y en otros países. Esta restricción afecta a un gran número de asturianos que podrían ser donantes, a pesar de que su sangre es segura.
La hemocromatosis hereditaria es una enfermedad genética que se transmite de padres a hijos y afecta a hombres y mujeres. La mutación C282Y, conocida como “mutación celta”, es la principal causa de esta enfermedad y provoca una absorción excesiva de hierro en el intestino. Este exceso de hierro se acumula en órganos como el hígado, el páncreas y el corazón, pudiendo causar daños.
Distribución desigual de la mutación celta
La prevalencia de la mutación C282Y varía significativamente en España y en el mundo. Según Ana Alicia López Iglesias, hematóloga del Hospital del Oriente de Asturias, esta mutación es más común en el norte de España, incluyendo Asturias.
Mientras que algunas comunidades autónomas permiten que los pacientes con hemocromatosis donen sangre, en Asturias esta práctica está prohibida, no por razones de seguridad sanitaria, sino por el principio de altruismo en la donación.
Donación altruista vs. beneficio terapéutico
López Iglesias explica que el tratamiento principal para la hemocromatosis es la extracción de sangre, pero actualmente esta sangre se desecha. La razón es que, en España, la donación de sangre se considera un acto altruista y no remunerado. En el caso de la hemocromatosis, el donante obtendría un beneficio terapéutico directo de la donación.
Si una persona diagnosticada con hemocromatosis ya donaba sangre antes de conocer su diagnóstico, puede seguir haciéndolo. Sin embargo, si una persona es diagnosticada y decide donar la sangre que se le extrae como parte de su tratamiento, no se acepta.
Esta situación no se da en toda España, solo en algunas provincias, como Asturias. Esto es especialmente llamativo dado que Asturias tiene una alta prevalencia de hemocromatosis y, al mismo tiempo, sufre de escasez de sangre en los bancos de sangre.
Sangre segura y ejemplos internacionales
A pesar de esta prohibición, la doctora López Iglesias insiste en que la sangre de estos pacientes es segura. En otras comunidades autónomas de España, se permite donar a personas con hemocromatosis que no presenten daño secundario a la enfermedad y cumplan los criterios de donación.
Irlanda, un país con una alta prevalencia de hemocromatosis, es un ejemplo de ello. Allí, se permite y facilita la donación de sangre por parte de pacientes con hemocromatosis, siempre que cumplan los estándares de la población general y no presenten daños derivados de la enfermedad.
Reclamo profesional y beneficio mutuo
La doctora López Iglesias considera que sería beneficioso implementar programas en Asturias para que los pacientes con hemocromatosis puedan donar sangre de forma voluntaria y controlada, una vez estabilizada la sobrecarga de hierro.
Esto permitiría a los pacientes mantener controlados sus niveles de hierro y ayudaría a paliar la escasez de sangre en Asturias. Además, estos pacientes tienen un seguimiento médico estrecho, lo que garantiza su idoneidad como donantes.
El legado celta y la adaptación genética
La hematóloga López Iglesias destaca la importancia de conocer más sobre esta enfermedad genética. La hemocromatosis es más frecuente en la cornisa cantábrica que en el sur de España, pero su prevalencia es mayor en Irlanda. Se cree que esto se debe a las migraciones de los pueblos celtas, quienes transmitieron esta mutación. Aunque hoy puede causar enfermedad, en el pasado supuso una ventaja para la supervivencia.
Los portadores de la mutación eran más resistentes a la anemia, ya que absorbían más hierro de la dieta. Esto fue una ventaja evolutiva, especialmente cuando los humanos pasaron de ser cazadores a recolectores, con dietas más pobres en carne roja.
El aislamiento geográfico de las regiones del norte de España y de las islas, como Irlanda, contribuyó a que la mutación y la enfermedad se mantuvieran a lo largo del tiempo.
La importancia de la donación tradicional
Actualmente, la dieta ha cambiado y el consumo de carne roja es mayor. Este exceso de hierro, junto con el consumo de alcohol, puede causar problemas graves en personas con hemocromatosis no diagnosticada y no controlada. Si no se trata a tiempo, la enfermedad puede provocar cirrosis o hepatocarcinoma.
Aunque los expertos abogan por que las personas diagnosticadas con hemocromatosis puedan donar sangre, López Iglesias subraya que la donación de personas sanas debe seguir siendo la principal fuente de suministro y recuerda la importancia de promover la donación entre la población general, ya que cada vez hay menos donantes regulares en Asturias.
Se estima que miles de personas en Asturias podrían tener hemocromatosis y podrían donar sangre segura, pero actualmente no pueden hacerlo.













