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El Debate sobre el Pequeño Rentista: ¿Víctima o Cómplice?
En un contexto de creciente debate sobre el acceso a la vivienda, surge la figura del “pequeño rentista”. Un sector de la población que posee dos o tres propiedades y las alquila, generando ingresos adicionales. Sin embargo, su papel en el mercado inmobiliario es objeto de controversia.
¿Enemigos de Clase?
Se argumenta que los pequeños rentistas no son vulnerables, sino que actúan como agentes que contribuyen al incremento de los precios del alquiler. Al participar en el mercado, aunque a menor escala que los grandes tenedores, influyen en la dinámica de la oferta y la demanda, exacerbando la problemática de la emergencia habitacional.
Es comprensible que muchos trabajadores hayan invertido sus ahorros en vivienda, considerándola un activo seguro. Sin embargo, esta práctica generalizada ha llevado a un aumento en la demanda y, consecuentemente, en los precios. La cuestión radica en cómo se gestiona esta situación.
Excepciones y Responsabilidades
Es importante reconocer que existen excepciones. No se puede equiparar la situación de un anciano que depende del alquiler para pagar su residencia con la de un propietario que busca maximizar sus ganancias a expensas de sus inquilinos. Existen alternativas al alquiler especulativo, como las bolsas de vivienda municipales o el alquiler a precios asequibles a conocidos o familiares.
El rentismo, en su esencia, se considera una actividad parasitaria, ya que genera ingresos a partir del capital invertido en lugar del trabajo productivo. En este sentido, se cuestiona la legitimidad de obtener beneficios a costa de la necesidad de vivienda de otras personas.
El Debate Político y la Posición de la Izquierda
La falta de una mayoría progresista en el Congreso dificulta la aprobación de medidas que protejan a los inquilinos vulnerables. La necesidad de pactar con fuerzas políticas diversas a menudo implica ceder en ciertas demandas. Sin embargo, se argumenta que la izquierda no puede legitimar un discurso que defienda a los pequeños rentistas, ni mucho menos considerarlos un colectivo vulnerable. Si bien es posible que queden excluidos de ciertas medidas de protección, es fundamental reconocer que forman parte del problema.
Un Llamamiento a la Acción
Si un pequeño rentista desea ser considerado un agente social a proteger, debería comenzar por ofrecer su vivienda a un precio inferior al del mercado. De esta manera, demostraría que su objetivo no es únicamente obtener beneficios económicos, sino contribuir a solucionar la problemática de la vivienda. En caso contrario, seguirán siendo percibidos como una pieza más del engranaje que perpetúa la precariedad de millones de personas.
La responsabilidad no recae únicamente en los políticos. Los rentistas, con su poder e influencia, son quienes dictan las reglas del juego. Por lo tanto, tienen la capacidad de cambiar la situación. La avaricia es una elección, no una imposición del mercado.













