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Las “monjas rebeldes” de Belorado buscan un nuevo convento tras su inminente desalojo
Las exmonjas cismáticas de Belorado se enfrentan a un futuro incierto tras agotar todas las vías legales para evitar su desalojo del convento de La Bretonera, previsto inicialmente para el 10 de febrero y pospuesto para el 12 de marzo.
¿A dónde irán? Esta es la pregunta que resuena tras los muros del convento, donde desde hace un año y medio se encuentran atrincheradas estas religiosas que rompieron con Roma el 8 de mayo de 2024, acusando al Papa y a la Iglesia actual de herejía.
En este tiempo, han pasado por su comunidad varios obispos sedevacantistas y un cura coctelero. Sus negocios, como la elaboración de chocolates y un restaurante en Arriondas, no han prosperado, y solo un criadero de perros parece haber tenido éxito. Además, la Guardia Civil ha investigado presuntos delitos de tráfico de obras de arte y venta fraudulenta de oro. Varias religiosas han abandonado la comunidad, y una de ellas, sor Getsemaní, falleció tras ser rescatada por las autoridades debido a las condiciones insalubres y de maltrato en las que vivía.
De las 16 religiosas que formaban la comunidad antes del cisma, solo quedan seis junto a la exabadesa, Laura García de Viedma. Dos abandonaron la comunidad al inicio del cisma, sor Amparo lo hizo a las pocas semanas y sor Myriam, un pilar fundamental para la exabadesa y responsable de la repostería, el restaurante y el criadero de perros, también se marchó.
El juzgado desestima los recursos
El Juzgado de Briviesca ha rechazado definitivamente la permanencia de la comunidad en Belorado, desestimando la oposición de las exmonjas al desahucio e imponiéndoles el pago de las costas. La resolución judicial no admite recurso.
Aunque las exreligiosas lograron una prórroga del plazo para el desalojo voluntario, siempre han manifestado su intención de no abandonar el convento por las buenas.
Ante la inminencia del desalojo, las opciones más factibles a corto plazo son trasladarse a alguno de los otros dos monasterios que las cismáticas aún controlan: Orduña (donde vivieron las religiosas mayores hasta su rescate) y Derio. Sin embargo, esta solución sería temporal, ya que el Comisario Pontificio ha interpuesto demandas para lograr el desalojo de la comunidad de todos los conventos propiedad de la Iglesia.
Campaña “Queremos un convento”
Conscientes de esta situación, las cismáticas han lanzado una nueva campaña en la página web “queremosunconvento.com” para buscar un lugar en la España vaciada donde establecerse y continuar con su tradición de casi 700 años.
Según su jefe de prensa, Francisco Canals, el objetivo de la campaña es “conectar con la solidaridad de los españoles” y dejar claro que “la Iglesia no podrá desmantelar su comunidad: ellas permanecerán firmes ante cualquier adversidad”.
En su comunicado, las exmonjas afirman que “en una España cada vez más vaciada, existen cientos de construcciones abandonadas donde nadie vive” y piden la colaboración de particulares, instituciones o propietarios que puedan donar, ceder o vender a bajo coste un lugar donde puedan comenzar de nuevo.
Oferta de la Iglesia Católica Nacional Polaca
En los últimos días, las exmonjas han comenzado a valorar con interés una propuesta del vicario general para Alemania de la Iglesia Católica Nacional Polaca en la República de Polonia (PNKK), un grupo tradicionalista surgido en EEUU a finales del siglo XIX que no está en comunión con Roma. Esta iglesia les ofrece formar parte de su “comunidad” y crear una “misión” en España.
Monseñor Artur Jan Sitko les ofrece “protección y autonomía”, así como “cuidado pastoral y protección canónica, respetando íntegramente su carisma monástico, sus constituciones y su forma de vida consagrada”. La institución les plantea “un marco jurídico y espiritual sólido para que su convento no solo sea un deseo, sino una realidad estable y bendecida”.
Las exmonjas aún no han respondido a la propuesta. De aceptarla, se abriría una nueva etapa en el “caso Belorado”.













