DESDE VENEZUELA HASTA CUBA: TRUMP USA LA FUERZA Y LA ASFIXIA PARA DERROCAR GOBIERNOS

DESDE VENEZUELA HASTA CUBA: TRUMP USA LA FUERZA Y LA ASFIXIA PARA DERROCAR GOBIERNOS
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DESDE VENEZUELA HASTA CUBA: TRUMP USA LA FUERZA Y LA ASFIXIA PARA DERROCAR GOBIERNOS

¿Quién podría haber imaginado que el gobierno venezolano colaboraría con agentes estadounidenses para detener en Caracas a un ministro cercano a Nicolás Maduro, como Alex Saab? ¿Quién sospecharía que la Venezuela chavista dejaría sin petróleo a Cuba por primera vez en tres décadas? Donald Trump está utilizando la fuerza y la crisis alimentaria, agravada por el bloqueo energético, para derrocar gobiernos que no le agradan. Al mismo tiempo, premia generosamente a otros, como El Salvador, Argentina, Qatar, Arabia Saudí, Marruecos, Israel o Hungría, independientemente de sus sistemas políticos.

Esto es lo que ha estado sucediendo desde el ataque a Venezuela el 3 de enero y la detención de Nicolás Maduro. Ese día, Trump declaró ante la prensa su intención de “tomar el control sobre Venezuela”. Con el tiempo, se ha revelado su interés en el petróleo venezolano, la liberalización del sector petrolero para permitir la entrada de empresas privadas multinacionales, la amnistía para presos políticos y la gestión conjunta de los ingresos petroleros con el Tesoro de EE. UU.

Mientras tanto, Maduro observa desde una prisión en Nueva York, y Diosdado Cabello evita criticar públicamente a la presidenta interina, Delcy Rodríguez, o al presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, temiendo ser el siguiente en ser detenido.

Cabello, con gran influencia en el Ejército, enfrenta acusaciones de narcotráfico en EE. UU., al igual que Maduro y su esposa, Cilia Flores. De hecho, EE. UU. ya había vinculado a Cabello con el narcotráfico antes de hacerlo con Maduro.

Delcy Rodríguez también gobierna bajo la presión directa de Trump tras el ataque del 3 de enero, que siguió a meses de asesinatos extrajudiciales y ataques a petroleros venezolanos.

Trump apostó por Delcy Rodríguez en lugar de la líder opositora, María Corina Machado, consciente de que el chavismo controla el país y que la elección de Machado podría desencadenar un conflicto civil y un éxodo migratorio a Colombia.

El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, comparó el proceso venezolano con la transición española, señalando que lleva tiempo pasar de una autocracia a una democracia. Sin embargo, la transición española no estuvo precedida por un ataque de EE. UU. y la detención de Francisco Franco, con quien Washington mantenía relaciones desde los años 50.

Coerción y Asfixia

El neoimperialismo de Trump en América Latina se basa en la doctrina Monroe de 1823 (“América para los americanos”) y el “destino manifiesto” de 1846. El historial de acciones encubiertas de EE. UU. en la región es extenso, incluyendo el golpe de Estado en Guatemala en 1954, la invasión de Bahía de Cochinos en 1961, y la participación en el golpe de Estado en Brasil en 1964, la muerte del Che Guevara, el golpe de Estado en Chile en 1973 y la financiación de la guerra de la Contra en Nicaragua en los años 80.

Actualmente, Trump utiliza la asfixia y la coerción en lugar de la invasión militar. La congresista Nydia Velázquez está preparando una resolución que pide la anulación de la doctrina Monroe y el desarrollo de una nueva política de “buena vecindad”.

Mediante la coerción, la presión extrema, un ataque militar y la detención de Maduro, Trump ha logrado un cambio de gobierno en Venezuela y está consiguiendo que México corte el suministro de petróleo a Cuba, esencial para su subsistencia. El gobierno de Claudia Sheinbaum enfrenta las amenazas comerciales de EE. UU. y la injerencia militar estadounidense en la frontera con México.

Sin el petróleo de Venezuela y México, Cuba se encuentra en una situación difícil. Esto se produce tras la reciente declaración de emergencia nacional de Trump ante la supuesta amenaza de una isla de 11 millones de habitantes que lleva medio siglo sufriendo sanciones.

“Cuba es un Estado fallido, estamos hablando con ellos y querrán llegar a un acuerdo”, declaró Trump.

Algunos congresistas demócratas están impulsando una resolución conjunta para revocar el decreto de Trump, argumentando que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE. UU.

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, anunció el racionamiento de petróleo, esencial para la vida en la isla, debido a un “desabastecimiento agudo de combustible”.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó que Trump está dispuesto a apostar por la diplomacia con el gobierno cubano, que está “en sus últimas” y a punto de colapsar.

Díaz-Canel respondió que la teoría del colapso está relacionada con los intentos de EE. UU. de derrocar a la Revolución cubana.

Díaz-Canel añadió que Cuba está dispuesta a dialogar con EE. UU. sobre cualquier tema, sin presiones, en una posición de igualdad y respeto a la soberanía cubana.

La táctica de Trump con Cuba es similar a la empleada con Venezuela: la asfixia con la única salida de la obediencia a Washington. A diferencia de Venezuela, Cuba no tiene petróleo, pero sí el simbolismo de la primera revolución socialista en el continente, que muchos presidentes han intentado derrocar sin éxito. Trump busca culminar su presidencia acabando con las revoluciones bolivariana y cubana.

Díaz-Canel preguntó qué significa impedir que llegue una gota de combustible a un país, afectando el transporte de alimentos, la producción, el transporte público, los hospitales, las escuelas, la economía y el turismo. Señaló que muchos cubanos han dado su vida por el país y su independencia.

Mientras tanto, EE. UU. anunció el envío de seis millones de dólares en ayuda a Cuba a través de la Iglesia Católica y Cáritas, afirmando que está dispuesto a brindar un apoyo directo aún mayor al pueblo cubano si el gobierno lo permite.

El presidente colombiano, Gustavo Petro, cuestionó si se está viendo “galopar la barbarie en vez de las leyes mundiales”, instando a retornar a las normas colectivas y a restablecer la hermandad humana.

Petro abogó por una democracia global y una democracia de las Américas donde las leyes colectivas guíen contra la barbarie.

Trump y las Injerencias a Favor de Gobiernos

Trump también utiliza su influencia para mantener a los gobiernos que le son afines. Este es el caso de Javier Milei, condicionando un rescate para Argentina a su victoria en las elecciones legislativas. También es el caso de Nayib Bukele, quien sorteó los límites constitucionales para asegurar su reelección en El Salvador, un país conocido por sus macrocárceles denunciadas por organizaciones de derechos humanos. Trump selló un acuerdo económico con Bukele para acoger a migrantes deportados de EE. UU.

Trump elogió a Bukele como una de sus personas favoritas y un gran aliado de EE. UU., destacando su gestión de prisiones seguras y el envío de criminales capturados en EE. UU. a esas prisiones.

Trump indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, condenado en EE. UU. por narcotráfico, al mismo tiempo que sancionaba a Nicolás Maduro y a Gustavo Petro con esa misma excusa. Hernández había sido acusado de recibir dinero del ‘Chapo’ Guzmán para financiar fraudes electorales a cambio de participar en una conspiración que introdujo cocaína en EE. UU.

Trump afirmó que Hernández fue tratado de forma “muy dura e injusta”. El tribunal de Nueva York que condenó a Hernández es el mismo en el que está siendo procesado Nicolás Maduro.