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Un pueblo de Teruel rompe su tradición electoral por la ausencia de un vecino
Salcedillo, un pequeño municipio de la provincia de Teruel, perteneciente a la comarca de Cuencas Mineras, ha visto interrumpida su peculiar tradición electoral. Habitualmente, sus 14 habitantes censados (ahora 15, aunque el último no puede votar en esta ocasión) acudían a las urnas a primera hora para luego compartir un día de convivencia, con almuerzo y comida comunitaria.
Sin embargo, en esta jornada electoral, la ausencia de un vecino ha obligado a mantener la mesa electoral abierta hasta las 20.00 horas, como en cualquier otro municipio con elecciones autonómicas. No es la primera vez que ocurre, pues en las últimas elecciones generales faltaron dos personas, aunque una de ellas por motivos de salud. El vecino ausente en aquella ocasión repite su abstención.
Además del secretario, que también presta servicio a Allueva y Fonfría, la Guardia Civil está presente. Sandra Navarro, Cristina Domínguez y Carlos Villalba son los miembros de la mesa electoral en este día frío y nevado.
A pesar de este cambio, los vecinos de Salcedillo mantienen la tradición de reunirse en el centro social, donde preparan una comida con cordero asado con patatas y pollo de corral. Este local, con barra, chimenea, mesas y cocina, funciona como punto de encuentro del pueblo.
Un concejo abierto con diversidad
Salcedillo es un concejo abierto con 15 habitantes, incluyendo tres vecinos de origen pakistaní: un padre viudo y sus dos hijos, de 17 y 18 años, cuyo reagrupamiento familiar fue facilitado por el ayuntamiento, presidido por Alejandro Mainar.
Aunque la mayoría trabaja en Zaragoza, algunos residen en Tarragona, Barcelona o Alcañiz. El pueblo, que llegó a tener más de 200 habitantes, ya no cuenta con población residente de forma continua. Las personas mayores evitan vivir solas debido a la necesidad de atención médica, aunque no hay vecinos de edad muy avanzada. El mayor tiene 71 años y la más joven, la vicealcaldesa, 35.
Verónica fue la última persona bautizada en Salcedillo, en 1983, y también la última en casarse allí. Manuel Fraj fue el último nacido en la localidad, hace más de 60 años, y la persona natural de Salcedillo de mayor edad que sigue viva es María Pellejera, de 86 años.
La población aumenta considerablemente en verano y durante las fiestas patronales, celebradas el último fin de semana de agosto, reuniendo a más de cien personas.
Retos y oportunidades de Salcedillo
Salcedillo gestiona un presupuesto municipal de 90.000 euros, destinado principalmente a gastos ordinarios y pequeñas inversiones, como la nave para eventos.
El municipio sigue esperando la mejora de la carretera A-2511, que conecta varias localidades con Segura de Baños y Viver del Río.
Alejandro Mainar, alcalde desde 2023, explica que los ingresos provienen de los pastos, la nave agrícola, el coto de caza y algunas subvenciones. Sin embargo, el Fondo de Inversiones de Teruel (Fite) no se utiliza debido a los requisitos y la aportación necesaria, que supera las posibilidades del municipio.
A pesar de todo, se respira un buen ambiente en Salcedillo, con población relativamente joven y niños que acompañan a sus padres a votar. La zona ofrece posibilidades para el deporte, con rutas de BTT, micológicas y cinegéticas, gracias a la abundante fauna.
Hoy, pese a la interrupción de la tradición, sigue siendo un día de encuentro y fraternidad en Salcedillo.













