
Adicción al móvil: un problema creciente que desata violencia intrafamiliar
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La adicción al teléfono móvil ha escalado hasta convertirse en un detonante de violencia intrafamiliar, tal como lo ilustra el caso de Virginia, una adolescente de 15 años de Logroño. Un reciente altercado, en el que Virginia agredió a su padre al intentar este limitar su acceso a internet, ha puesto de manifiesto la gravedad de esta problemática.
Un problema en aumento: la adicción a las nuevas tecnologías
El incidente, que involucró un empujón que derribó al padre cuando intentaba apagar el router, fue revelado por Proyecto Hombre, una organización dedicada a brindar apoyo a las familias afectadas por esta situación. Según Óscar Pérez, coordinador terapéutico de Proyecto Hombre La Rioja, alrededor del 20% de las familias con hijos adolescentes que buscan ayuda en la entidad lo hacen debido a problemas relacionados con las nuevas tecnologías.
Esta adicción se ha posicionado como la segunda causa de consulta en la organización, solo superada por el consumo de cannabis. Las estadísticas revelan un problema significativo, con jóvenes de entre 16 y 24 años dedicando más de cinco horas diarias al uso del móvil.
Un estudio realizado por el Hospital San Pedro de Logroño estima que un 15% de los menores presentan conductas adictivas.
La adicción como escape y la pérdida de referentes
Óscar Pérez explica que detrás de estas reacciones violentas se encuentra una dependencia total del mundo digital. Los jóvenes adictos a internet crean una identidad en línea donde se sienten aceptados y valorados, lo que los lleva a defender ese mundo virtual con violencia. Esta situación conlleva una pérdida completa de las referencias en el mundo físico.
El coordinador terapéutico también destaca una creciente tendencia en la que el abuso de la tecnología oculta otros conflictos subyacentes. A menudo, cuando un joven busca ayuda por problemas como el consumo de cannabis o problemas de comportamiento, se descubre una falta de autoestima, una constante comparación con los demás e incluso indicios de depresión, todo ello en un contexto de uso desmedido de las nuevas tecnologías y las redes sociales.
Cambio en el perfil de los jóvenes afectados
En los últimos años, se ha observado una transformación en el perfil de los jóvenes afectados.
Mientras que tradicionalmente los chicos consultaban más por adicción al juego o videojuegos y las chicas por problemas relacionados con las redes sociales y la imagen corporal, actualmente esta tendencia se está igualando. Cada vez más chicos presentan problemas de imagen y autoestima, e incluso de ciberacoso, vinculados a su actividad en redes.
El papel fundamental de la familia
El trabajo terapéutico con los menores se enfoca en crear conciencia sobre el daño que causa el abuso del móvil. El objetivo es mostrarles cómo esta dependencia afecta negativamente aspectos importantes de su vida, como el ocio, el tiempo libre, las relaciones con amigos, los pasatiempos, los deportes e incluso los estudios.
El papel de los padres es crucial en este proceso. Para superar la adicción, se requiere la implicación total y directa de la familia.
El tratamiento se centra en trabajar por separado con los menores y sus padres para restablecer los lazos y la confianza que se han roto. Episodios violentos como el de Virginia suelen generar una ruptura en el vínculo familiar.
Según el experto, la solución no es la prohibición, sino una intervención más profunda y preventiva. Óscar Pérez insta a los padres a empoderarse y convertirse en “los verdaderos influencers de nuestros hijos”, acompañándolos y brindándoles un espacio seguro para que puedan acudir a ellos. Aunque las recaídas son parte del proceso, Proyecto Hombre ofrece apoyo continuo a las familias a largo plazo.













