
ANIMALES QUE SUPERAN A LA TECNOLOGÍA: HÉROES INESPERADOS EN TAREAS CLAVE
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En un mundo dominado por la automatización y la inteligencia artificial, ciertas tareas cruciales aún dependen de animales entrenados. La ciencia ha demostrado que algunas especies realizan labores que superan las capacidades humanas y de las máquinas.
RATAS GIGANTES AFRICANAS: DESACTIVANDO MINAS CON OLFATO
Un ejemplo destacado son las ratas gigantes africanas, entrenadas por la ONG internacional APOPO. Estas ratas, apodadas *HeroRATs*, se dedican a la detección de minas antipersonales y restos explosivos de guerra. Según la Dra. Cynthia Fast, experta en entrenamiento de la organización, una rata puede inspeccionar un área del tamaño de una cancha de tenis en aproximadamente 20 minutos, mientras que a un humano con un detector de metales le tomaría hasta cuatro días. La ventaja radica en que las ratas detectan el olor de los explosivos, como el TNT, ignorando la chatarra metálica que dificulta los sistemas tradicionales.
APOPO informa que estos animales han despejado más de 120 millones de metros cuadrados de terreno en países como Angola, Camboya y Azerbaiyán, sin sufrir bajas en campos minados. Estas ratas son lo suficientemente ligeras como para no activar las minas y altamente entrenables.
HURONES: ACCESO A ESPACIOS IMPOSIBLES
En Europa, los hurones siguen siendo insustituibles en ciertas funciones. Su cuerpo alargado y flexible, junto con su instinto de explorar túneles, los convierte en la herramienta perfecta para localizar obstrucciones en desagües, instalar cables de fibra óptica o acceder a cavidades inaccesibles para humanos y maquinaria pesada.
Aunque su uso se remonta a la época romana, su eficacia persiste porque ningún dispositivo artificial se adapta tan bien a espacios irregulares y cambiantes.
PERROS DE DETECCIÓN MÉDICA: OLFATEANDO ENFERMEDADES
Aún más sorprendente es el trabajo de los perros de detección médica. Estudios científicos han demostrado que estos animales pueden identificar enfermedades como cáncer, malaria, epilepsia, párkinson o COVID-19 a través del olfato. Una investigación publicada en *The Lancet Oncology* reveló que los perros podían detectar cáncer de vejiga en muestras de orina con una precisión muy superior al azar.
Organizaciones como Medical Detection Dogs en Reino Unido entrenan perros para identificar cambios químicos sutiles en el cuerpo humano. La Dra. Claire Guest, directora científica, explica que los perros poseen hasta 300 millones de receptores olfativos, en comparación con los cinco millones de los humanos, y una anatomía nasal que optimiza la detección de olores.
BIOLOGÍA VERSUS TECNOLOGÍA: EL VÍNCULO EMOCIONAL
Más allá de las capacidades técnicas, existe un factor que la tecnología aún no ha logrado replicar: el vínculo emocional. En el caso de los perros de asistencia médica, este lazo es fundamental para su eficacia. Investigaciones han demostrado que la interacción entre perros y humanos aumenta los niveles de oxitocina, la hormona del apego, en ambos, fortaleciendo una relación bidireccional única.
Este componente emocional explica por qué muchas personas prefieren a su perro incluso si existiera una máquina capaz de detectar una crisis médica. No solo alertan, sino que acompañan, calman y brindan seguridad.
Ratas que salvan vidas, hurones que se deslizan en espacios inaccesibles y perros que huelen enfermedades antes de que aparezcan los síntomas. Estos animales nos recuerdan que la evolución lleva millones de años de ventaja y que, en ciertos trabajos esenciales, la naturaleza sigue siendo insustituible.













