
BAD BUNNY CONQUISTA EL SHOW DE MEDIO TIEMPO DEL SUPER BOWL CON UN FESTIVAL DE ORGULLO LATINO
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Bad Bunny cumplió su promesa de ofrecer una gran fiesta y mantenerse alejado de controversias durante su actuación en el Super Bowl. El artista puertorriqueño deslumbró con un espectáculo vibrante en el intermedio del evento deportivo más importante de Estados Unidos, un momento que generaba expectación y, para algunos, temor.
La NFL apostó por Bad Bunny, un icono global, con el objetivo de expandir su alcance más allá de las fronteras estadounidenses. El cantante aprovechó la oportunidad para celebrar su cultura, su idioma y el mundo hispano. “Bienvenidos a la mejor fiesta del mundo”, exclamó al aparecer en el césped del Levi’s Stadium en Santa Clara, transformándolo en una representación de Puerto Rico, con cañaverales, edificios y ambiente festivo.
También hubo referencias al Puerto Rico de Nueva York, como La Marqueta en Harlem, y la presencia de Toñita, propietaria del Caribbean Social Club en Brooklyn, una institución hispana que ha resistido la gentrificación.
Otro invitado inesperado fue el actor chileno Pedro Pascal, quien apareció bailando en una casa de estilo caribeño en el escenario.
UN REPERTORIO LLENO DE ÉXITOS Y HOMENAJES
El espectáculo arrancó con “Titi me preguntó”, uno de los primeros grandes éxitos de Bad Bunny. “Buenas tardes, California, mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio y si estoy aquí en la Super Bowl LX es porque nunca dejé de creer en mí”, gritó al público, mientras la pantalla gigante instaba a “Perreo”. También rindió homenaje al reguetón de su isla con fragmentos de “Dale Don Dale” y “Gasolina” de Don Omar y Daddy Yankee.
Entre las sorpresas de la noche, destacó la aparición de Lady Gaga, quien interpretó salsa en inglés. Esta transición a la música tradicional dio paso a “Baile inolvidable”, un himno contemporáneo.
Inmediatamente después, llegó más música tropical con “Nuevayol”, seguida de la presentación de Ricki Martin, un referente musical puertorriqueño que allanó el camino para artistas como Bad Bunny.
REIVINDICACIÓN Y MENSAJE POLÍTICO SUTIL
Bad Bunny no dejó pasar la oportunidad para reivindicar su identidad, interpretando “Rubićon” con una bandera de Puerto Rico en mano, tras subirse a unos postes eléctricos, aludiendo a los problemas de infraestructura de su país, especialmente después del huracán María en 2017.
Muchos anticipaban mensajes políticos explícitos por parte de un artista que ha criticado las políticas de Donald Trump, especialmente en materia migratoria.
Aunque no hubo declaraciones directas, Bad Bunny transmitió su mensaje a través de símbolos: el niño al que le entregó su Grammy, el letrero gigante con la frase “La única cosa más poderosa que el odio es el amor” y la referencia a los apagones en Puerto Rico.
En esencia, su actuación fue una reivindicación de la cultura hispana en un país donde esta comunidad representa el 20% de la población y donde, desde ciertos sectores, se cuestiona su autenticidad como estadounidenses.
UN CIERRE ESPECTACULAR Y UN MENSAJE DE UNIDAD
Hacia el final del espectáculo, se ondearon banderas de todos los países del continente americano mientras Bad Bunny los nombraba uno a uno. El último fue Puerto Rico, antes de que el artista gritara “¡Aquí seguimos!”. Llevando un balón de fútbol americano en la mano, mostró a la cámara la frase “Juntos somos América”. Lanzó el balón al suelo, simulando un touchdown, y cerró el primer espectáculo en español en la historia del Super Bowl.













