
¿Una mejor comunicación entre mamíferos? La ciencia estudia el "beso de nariz" animal
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El beso tradicional, labio con labio, se ha documentado en humanos, chimpancés y bonobos. Pero, ¿qué ocurre con otros animales que no tienen este gesto? ¿Podría el contacto “nariz con nariz” ser un equivalente?
Un reciente estudio en la revista *Evolution and Human Behaviour*, realizado por la bióloga Sophie Lund Rasmussen, arroja luz sobre este comportamiento presente en erizos, murciélagos, cerdos, gatos, castores y ratas, entre otros.
La investigadora, asociada a la Universidad de Oxford y al Museo Nacional de Historia Natural de Dinamarca, sostiene que el “beso de nariz” tiene un significado funcional que varía según el sistema social de cada especie. No es lo mismo en especies solitarias que en mamíferos sociales.
Del erizo europeo a los murciélagos de cola de ratón mexicanos
En especies solitarias como el erizo europeo, el “beso de nariz” está relacionado con el olfato, su principal vía para obtener información. El contacto directo facilita la captación de señales químicas precisas sobre la salud, el estrés o el estado reproductivo del otro.
La reacción típica del erizo (quedarse inmóvil) sugiere que procesa información sensorial, más que intentar establecer un vínculo. Se interpreta como una consecuencia funcional del olfateo, no una forma intencional de comunicación.
En mamíferos sociales, el contacto nariz con nariz sí cumple una función comunicativa activa. Murciélagos de cola de ratón mexicanos y murciélagos de Bechstein lo usan para saludarse, reconocerse y reforzar la cohesión grupal.
En cerdos, se asocia con interacciones cooperativas, menor agresividad e incluso un mejor crecimiento de las crías.
Lund señala que aún hay pocos estudios sobre este comportamiento, lo que representa una laguna en la comprensión de la comunicación no vocal en mamíferos. Espera que otros investigadores analicen experimentalmente este comportamiento tan extendido.













